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Una entrenadora de ballet equilibra un programa de gimnasia olímpica

La entrenadora aconseja a una de sus gimnastas. Foto: Kayla Reefer para The New York TimesLOS ÁNGELES — Con la cantidad de investigaciones sobre lo sucedido en el mundo de la gimnasia femenil en Estados Unidos ha quedado claro que muchos administradores preciaron más los triunfos que a las atletas y que muchos entrenadores desconocían por completo la línea divisoria entre desarrollar una gimnasta y abusar de ella.
Pero mientras buena parte del mundo de este deporte ha estado dando vueltas sin control, sacudida por los testimonios en tribunales de abuso sexual por parte de un médico y más revelaciones, el campus de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) parece ser un oasis. Muchas personas externas al deporte lo descubrieron en enero, cuando Katelyn Ohashi se volvió viral gracias a su fortaleza, carisma y destreza en la rutina de piso.
Para quienes siguen la gimnasia estadounidense, no fue una sorpresa que Ohashi, quien alguna vez estuvo cerca de ser elegida para competir en..

La entrenadora aconseja a una de sus gimnastas. Foto: Kayla Reefer para The New York Times

LOS ÁNGELES — Con la cantidad de investigaciones sobre lo sucedido en el mundo de la gimnasia femenil en Estados Unidos ha quedado claro que muchos administradores preciaron más los triunfos que a las atletas y que muchos entrenadores desconocían por completo la línea divisoria entre desarrollar una gimnasta y abusar de ella.

Pero mientras buena parte del mundo de este deporte ha estado dando vueltas sin control, sacudida por los testimonios en tribunales de abuso sexual por parte de un médico y más revelaciones, el campus de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) parece ser un oasis. Muchas personas externas al deporte lo descubrieron en enero, cuando Katelyn Ohashi se volvió viral gracias a su fortaleza, carisma y destreza en la rutina de piso.

Para quienes siguen la gimnasia estadounidense, no fue una sorpresa que Ohashi, quien alguna vez estuvo cerca de ser elegida para competir en las olimpiadas y padeció un trastorno alimentario, redescubrió la alegría de practicar el deporte en UCLA, con ayuda de una entrenadora que ni siquiera puede hacer una lagartija.

.@katelyn_ohashi did it again last night for @uclagymnastics …. a perfect 10 on this AMAZING floor routine!#GoBruins pic.twitter.com/MyCvr12VeM

— UCLA Athletics (@UCLAAthletics) January 13, 2019

Valerie Kondos Field, llamada Miss Val, admite de entrada que no es una entrenadora perfecta. Tiene el aire de capataz y varias reglas específicas para las atletas-estudiantes: nada de mascar chicle y no pueden tener ligas para el cabello en las muñecas. Pero lo que la diferencia es que desde hace mucho ha presentado una alternativa al ambiente de poco júbilo que se ha vuelto casi sinónimo del deporte a niveles de élite.

En el programa de gimnasia de Kondos Field se habla más sobre qué quieren hacer las jóvenes después de la gimnasia que sobre cuáles fueron las razones por las que no fueron reclutadas para el equipo olímpico.

Para enseñarle a las gimnastas a alzar la voz y defender su punto de vista, contrario a la postura de muchos entrenadores de gimnasia que ni siquiera las escuchan para desarrollar sus propias rutinas, Kondos Field gestiona debates con temas como "¿El campus de UCLA debería volverse nudista?". Promueve que la coreografía para los diversos aparatos sea una manera de las atletas para expresarse; por eso la rutina actual de piso de Ohashi tiene un fragmento de danza estilo moonwalking.

"Entiendo cómo es pasar por la pubertad cuando traes puesto un leotardo", dijo Kondos Field, antes bailarina de ballet profesional que tenía poca experiencia para entrenar gimnasia cuando se unió al programa de UCLA, hace casi cuatro décadas. "Sé cómo es tener un trastorno alimentario. Conozco cómo se siente salir y quedar expuesta tú sola".

Valorie Kondos Field, Miss Val, supervisa la rutina de una de las gimnastas de la Universidad de California, campus Los Ángeles (UCLA). Foto: Kayla Reefer para The New York Times
Valorie Kondos Field, Miss Val, supervisa la rutina de una de las gimnastas de la Universidad de California, campus Los Ángeles (UCLA). Foto: Kayla Reefer para The New York Times

La presencia de Kondos Field, de 59 años, es de particular importancia en el deporte en la actualidad, y no solamente porque otra vez una rutina de una de sus gimnastas se volvió la sensación de internet. Miss Val tiene planeado jubilarse al final de esta temporada.

En 2014, Kondos Field fue diagnosticada con cáncer de mama. Ahora está libre de cáncer, pero dijo que eso la hizo pensar en retirarse: "Cuando me diagnosticaron me di cuenta de que todos tenemos realmente una fecha de caducidad y solamente no sé cuándo será la mía".

Como cualquier persona que se dedica al entrenamiento, Kondos Field tiene sus detractores, aunque no es tan fácil encontrarlos. Ella y otros entrenadores de nivel colegial de la asociación NCAA tienen procedimientos estándar que algunos considerarían de vigilancia extrema; ella monitorea lo que desayunan las gimnastas y cuántas horas duermen. Quienes rompen demasiadas reglas pueden ser suspendidas del equipo.

En 2016 fue particularmente crítica del acondicionamiento de varias de sus atletas, a quienes recuerda que les dijo: "Una de las razones por las que no tienen mejores calificaciones en sus rutinas es que no se puede hacer una mejor gimnasia con su estado físico actual".

Dos años después, el equipo de UCLA ganó el campeonato nacional colegial estadounidense.

Su respaldo a las gimnastas del equipo es tal que suele acompañarlas en otros momentos fuera del deporte. Por lo menos ocho de las atletas que fueron abusadas por el doctor Lawrence Nassar, exmédico del equipo olímpico de gimnasia que ahora está en prisión, después compitieron o trabajaron para el equipo de UCLA. Cuando dos de ellas, Madison Kocian y Kyla Ross —las únicas de las cientos que testificaron en el juicio a Nassar que tienen oro olímpico, oro de campeonatos mundiales y títulos de campeonato de la NCAA— compartieron sus historias en televisión, Kondos Field estuvo a su lado.

Ohashi, quien tuvo un trastorno alimentario cuando era adolescente y que alguna vez fue comparada con "un pájaro demasiado gordo para intentar volar", describió así a Kondos Field: "Mi mentora, mi madre, mi hermana, mi mejor amiga".

"De verdad es todas esas cosas para mí", añadió.

UCLA contrató a Kondos en 1982 para que ayudara con las coreografías del equipo. Después de la temporada de 1990 la entonces directora asociada de deportes de la universidad, Judith Holland, despidió al entrenador y decidió que Kondos Field era la persona más capacitada para asumir el trabajo y reinventar el programa de gimnasia. En ese entonces el equipo de UCLA nunca había ganado un campeonato nacional.

"Recuerdo que me reí y le dije: 'Ya sabes que no tengo idea sobre gimnasia'", mencionó Kondos Field sobre la conversación con Holland. "Aunque primero me quedé pasmada por treinta segundos". Como ella sabe que necesita ayuda para ciertos aspectos del deporte, busca a asistentes que compartan su visión y tengan la experiencia técnica, entre ellas Jordyn Wieber, medallista de oro en las Olimpiadas de Londres 2012.

En un inicio Kondos Field era el estereotipo de entrenadora inquebrantable que hacía como que siempre tenía la razón. Exigía cada vez más de las atletas, pero al equipo no le estaba yendo bien. Fue cuando se topó con las enseñanzas de John Wooden, entrenador histórico del equipo de básquetbol de UCLA. Sus palabras cambiaron la perspectiva de Kondos Field, como lo han hecho con casi todos los entrenadores de UCLA, donde aún es apodado el Wizard of Westwood: el mago del vecindario de Los Ángeles donde está el campus.

"El éxito es tener paz mental como resultado directo de estar satisfecho contigo mismo al saber que realmente diste todo lo que pudiste para volverte lo mejor que puedes ser", escribió alguna vez Wooden. El programa de Kondos Field está cimentado en esa idea y se nota.

Margzetta Frazier, estudiante de primer año de la universidad y parte del equipo nacional de gimnasia, lo destaca. Dijo que Kondos Field y su equipo fueron los únicos entrenadores de las universidades que visitó cuando la estaban reclutando que le preguntaron qué quería hacer además de practicar gimnasia.

Ahora Frazier se siente más dispuesta a discutir abiertamente las presiones que ella y otras jóvenes enfrentan en el deporte.

"La gimnasia de élite tiene muchos problemas", dijo Frazier. "No me importa cuánta gente me critique por decirlo, porque saben que es cierto. Hay décadas de maldad en el deporte, por más que me duela reconocerlo porque amo la gimnasia y he tenido grandes entrenadores".

Ahora Kondos Field y su equipo se acercan a las últimas competencias de la temporada, y con ellas las últimas oportunidades para que la entrenadora siga desde los márgenes todos los momentos memorables de las rutinas y de las atletas que ayudó a desarrollar.

* Copyright: 2019 The New York Times News Service

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