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“Río Negro” con Rocambole, el hombre de la mano redonda

Un arrollado de dulce de leche, un popular folletín francés del siglo XIX y la buena suerte dieron forma a una firma imprescindible en el arte popular argentino. Sin ser músico. su participación en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue imprescindible, tanto como lo fueron las del Indio Solari y Skay Beilinson. Y lo fue porque Los Redondos, como ninguna otra banda, fue un triángulo virtuoso conformado por la música, la lírica y el arte plástico. Por eso, Rocambole, el ilustrador, el artista, es indispensable.
Antes conocido como Ricardo Cohen, Rocambole estuvo en Roca invitado por la Universidad Nacional de Río Negro para participar de “Arte, diseño, creatividad y contracultura”, donde se trabajaron temas referidos al packaging discográfico, el diseño, la creatividad y la producción.
En un alto en el trabajo, cerca del mediodía del martes, Rocambole charló con “Río Negro” acerca del presente del arte de tapa en tiempos del streaming, de sus comienzos como artista y de cómo su trabajo con la banda dio forma a una experiencia estética única e irrepetible.

La estética de Rocambole más allá (o no) de Los Redondos.

P- ¿Cómo cambió su trabajo a partir de la incorporación de la tecnología, en la creación del diseño de tapa?
R- Las nuevas tecnologías son una paleta más en mi trabajo. Yo he trabajado mucho como ilustrador, y como tal he sido un devorador de técnicas: acuarelas, lápiz carbón, la birome. Cuando apareció el Photoshop, lo mismo. Fueron siempre una posibilidad más y toda posibilidad que haga que el trabajo sea más rápido, más fácil para un ilustrador hay que incorporarlo. De todas maneras, no hay grandes cambios en la estética. Uno puede ver cosas que se hacen con modelado digital y no son muy diferentes a las que puede lograr un pintor al óleo que haga hiperrealismo. Puede verse más en la imagen en movimiento. Ahí sí, los efectos especiales, el 3D tienen una influencia de cambio más fuerte.

P- ¿Tuvo algún tipo de resistencia en algún momento?
R- Los ilustradores ven una técnica nueva y enseguida quieren aprenderla. No es el caso quizás del pintor de caballete que, a lo mejor, a lo largo de toda su vida va desarrollando una técnica que le sienta bien a su espíritu. El ilustrador está acostumbrado a hacer cosas muy diversas con su arte.

R- ¿Cómo empezó a ser Rocambole?
R- Pasó en Brasil. Había viajado en el 76 por cuestiones de salud. Estaba trabajando en un estudio de diseño y me propusieron hacer una historieta para una revista infantil. Vi que en general los dibujantes de historieta adoptaban un seudónimo. En ese estudio solíamos tomar café con un postre que acá es el arrollado con dulce de leche y que allá se llama Rocambole. Por otro lado, yo me acordaba que mi padre tenía los 40 tomos de las “Hazañas de Rocambole”, un folletín francés. Me pongo Rocambole porque suena a rocanrol.
A partir de aquel Rocambole, nunca más dejé de serlo. Me fue bien con ese trabajo firmado por Rocambole, sigamos (risas). Mis amigos me dicen Mono, en el rock, los fans me dicen Rocambole así que Ricardo Cohen quedó para los trámites nomás (risas).

La portada del segundo disco de Los Redondos, la más icónica de todas.

P- ¿cómo aparece el trabajo con Los Redondos en su derrotero artístico y cómo influyó la banda en su modo de hacer arte?
R- Yo siempre tuve una tendencia hacer dibujos estrambóticos, terroríficos, que apelan al golpe bajo. Creo que eso viene de mi época adolescente cuando era letrista, trabajaba con una valijita haciendo carteles para negocios. En aquella época, en La Plata, siempre esperaba la llegada de algún ciurco o parque de diversiones porque había aprendido que en sus viajes se les deterioraba mucho la cartelería que traían y yo me ofrecía a repararlos. Pintaba leones, payasos, fantasmas, dráculas.
Alguna vez se han referido ellos “al gran estilo siniestro” , me incluyo en esa denominación. De todas maneras, con la banda lo que siempre intentamos fue elaborar un mensaje que estuviera compuesto por tres partes: poética, musical y visual. Y lo que siempre digo sobre eso es que no queríamos hacer una repetición estética. Cada disco tenía que tener su propio concepto estético ¿Cómo trabajábamos? Muchos me preguntan si yo escuchaba el disco y no porque el disco se terminaba de grabar cuando yo terminaba la tapa. Trabajábamos cada disco en diversas disciplinas con un concepto general. Decíamos, por ejemplo con “Oktubre”, vamos a hace un homenaje a las revoluciones. Me iba y empezaba a hacer imágenes que me parecieran adecuadas. Solari escribía lo que le parecía sobre ese tema y Beilisnosn buscaba entre sus bocetos musicales lo que le daban un aporte sonoro dramático a la idea de la revolución. Juntábamos todo , hacíamos un cóctel. En otros discos había solamente un nombre que disparaban el concepto.

Ricardo Cohen, el Mono. Autor del gran estilo siniestro ricotero.

P- ¿Cuále fue su relación con la música de los Redondos como escucha?
R- Ah, yo soy fanático de Los Redondos (risas). A Skay lo conozco desde que tenía 17 años. Armó y desarmó grupos hasta llegar a Los Redondos. Yo le hacía toda la gráfica para sus presentaciones.: afiches, entradas, decorados… bastante después llegaron las tapas de los discos. Los Redondos fue una continuidad de aquella relación que yo ya tenía con Skay.

Los afiches también salían de la mano redonda de Rocambole.

P- La música de Los Redondos se apoya en su arte gráfíco, y ese arte gráfico encontraba en la músico si continuidad sonora.
R- Sí, claro. Y había otra cuestión yo firmaba los trabajos, se sabía quién estaba detrás de eso. Me encargaba de aparecer en la ficha técnica.

P- Cada disco generó una obra de arte plástico y eso tampoco es habitual.
R- Yo no soy propiamente un diseñador, no vengo del diseño, yo vengo de las artes plásticas donde tenemos la costumbre de dibijar, bocetar mucho. En mi trabajo plástico soy muy inseguro, hago incontables bocetos, dudo mucho de qué voy a poner, qué voy a decidir finalmente. Y me quedan carpetas repletas de dibujos.

P- Como artista y miembro de esa banda, ¿cómo vivió la separación de Los Redondos?
R- La viví con mucho pena como fanático. Pero también yo hacía rato que sospechaba que las cosas tenía su desgaste y que saldrían cosas mejores si cada uno seguía su camino. Tenía que probarse y ver qué les salía solos.

P- ¿Y qué les salió?
R- Fantástico! El último disco del Indio es maravilloso y Skay mantuvo una esencia rockera que a mi siempre me gustó.

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