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Quién fue Miguel Saiz, el último radical rionegrino en el poder

Miguel Saiz será despedido este miércoles en Roca, en una ceremonia que se realizará en el Cementerio Parque Las Fuentes. El exgobernador de Río Negro murió durante la madrugada del martes en Buenos Aires, ciudad a la que había viajado para presenciar el clásico Boca-River.

El dirigente radical tenía 70 años y sus allegados confirmaron que sufrió un paro cardíaco. El sorpresivo final de su vida generó impacto en el ámbito político, social e institucional de Roca y de la provincia, donde se decretaron tres días de duelo.

Abogado, cooperativista, con una carrera política que empezó en el Concejo de Roca y terminó tres décadas después con una candidatura al Senado, Saiz fue el último mandatario de la UCR rionegrina.

Su camino inicial se marcó siguiendo a Pablo Verani y fue el primer sorprendido cuando el entonces gobernador lo posicionó en el 2003 para la sucesión. Saiz era presidente del bloque oficialista en la Legislatura y ocupó el lugar ansiado por otro roquense, el entonces ministro de Economía, José Luis Rodríguez, pero nunca había pensado en esa postulación.

– Saiz tuvo un fuerte reconocimiento y afecto por Néstor Kirchner. “No pudo ver que se fuera Macri”, dijo María Inés García. – (Foto: archivo “Río Negro”)

Tuvo un fuerte reconocimiento y afecto por Néstor Kirchner, quien llegó al poder nacional el mismo año que Río Negro iniciaba el sexto mandato radical. Consolidó ese vínculo desde el 2006 cuando adhirió a la Concertación lanzada por el santacruceño que había llegado a Casa Rosada.

Esta audaz incorporación delineó su posterior andar y el de la UCR rionegrina. Permitió -empujado por la neutralidad de Casa Rosada- su reelección en el 2007 frente a un desolado Miguel Pichetto.

Consecuentemente, esa participación derivó en la intervención del Comité provincial. Saiz incluso llegó a ser mencionado como potencial vice de Cristina Fernández de Kirchner, espacio que finalmente ocupó el mendocino Julio Cobos.

Esa adhesión del radicalismo de Río Negro al kirchnerismo tuvo un artífice: el hoy candidato presidencial Alberto Fernández. El entonces jefe de Gabinete posibilitó una reunión de Saiz con el presidente Kirchner, fijando promesas y lealtades.

Ese mismo día, 31 de mayo del 2006, al llegar a Viedma, el gobernador -rodeado por su ministro de Gobierno, Iván Lazzeri, y el legislador Daniel Sartor- trastocaba la política rionegrina al sumarse a la naciente Concertación.

El tiempo consolidó esa relación política. Saiz murió con sólidos lazos con actores kirchneristas, a la vez que nunca entendió a la dirigencia radical que se asoció al PRO. “Con Macri, sólo coincidimos en Boca”, fue una respuesta repetida en los últimos años.

La exlegisladora María Inés García, otra radical en la resistencia interna, sintetizó bien ese posicionamiento. “Se fue antes de tiempo. No pudo ver que se fuera Macri, pues para nosotros fue nefasto”, memoró.

Era estudioso y obcecado en sus acciones. Imponía su perfil jurídico por encima de lo político.

Su segunda gestión estuvo marcada por las denuncias de la Defensora del Pueblo, Ana Piccinini. Un caso fue Flavors por compra de alimentos. Saiz, por esos días, defendía lo hecho por los suyos con criterios legales y forzada tarea de técnicos bromatológicos. Lo mismo luego con el expediente penal por los sobresueldos, que hoy tiene condenados a gran parte de los integrantes de su gabinete.

Ambas causas son emblemáticas de sus gobiernos, pero él no estuvo imputado. Sí dio explicaciones en tribunales por una denuncia por abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, por no haber iniciado sumario a un funcionario suyo. Lo condenaron a seis meses de prisión en suspenso y lo inhabilitaron para ejercer cargos públicos por un año.

Fue el último gobernador del radicalismo, cerrando un proceso de 28 años. El final se centró en un natural desgaste del oficialismo, empujado por disputas por la sucesión. Intentó, antes, un plan de reforma constitucional para otro mandato, que no prosperó y sumó diferencias internas.

Finalizó su mandato en el 2011 y, dos años después, en el 2013, se presentó para el Senado, pero ya nada era igual en la UCR. Esa fuerza quedó tercera -con menos del 16%- y no obtuvo esa banca.

Se replegó entonces en Roca, donde volvió a abrir su estudio para compartir su experiencia con uno de sus hijos. Llegaba temprano y a media mañana era habitual verlo en Dolcezza, la confitería ubicada frente al monumento a la Manzana.

Las tardes eran para sus otras pasiones: las “joyas mecánicas” y los objetos antiguos.

– Una de sus pasiones, las joyas mecánicas. –
(Foto: gentileza)

Todo eso matizado con el fútbol, siempre presente en sus charlas y en su agenda. Antes de confirmar o rechazar una invitación, chequeaba si el plan no se superponía con un partido de Boca. Tenía un lugar reservado en la Bombonera y allí pensaba estar esta noche. La muerte cruzó ese camino y lo llevó a un lugar en la historia, junto a los dirigentes que aportaron a consolidar la democracia en su ciudad y en su provincia.

– Boca era su pasión fija. Hasta Tévez le había dejado su saludo. –
(Foto: gentileza)

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