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Por qué el peronismo sufrió su peor derrota frente a Weretilneck y Arabela Carreras en Río Negro

Arabela Carreras (Jorge Wohlert)

Ganó el voto útil. Ganó la avenida del medio. Perdió Mauricio Macri y perdió con contundencia el peronismo, como ocurrió también en Neuquén.

No se sorprendió el gobernador. Tan tranquilo estaba Alberto Weretilneck que el sábado siguió una rutina que ya es casi una cábala: se sometió a la navaja de Richard, su histórico peluquero en su ciudad, Cipolletti, para llegar prolijo al acto eleccionario y previendo que por la noche daría una conferencia de prensa de carácter nacional.  El líder de Juntos Somos Río Negro aprendió de política, de estrategia, de comunicación y a ejercer el poder. Pocos le tenían fe cuando desde el Frente Grande se alió con Carlos Soria y derrotaron por primera vez en 28 años al radicalismo. Ocho años después intentó sin éxito que la Justicia avalara su reelección. Pero su estrategia funciono. Y hasta tal vez si la Justicia hubiera mirado para otro lado los votos lo hubieran avalado como cuando Carlos Menem logró una reforma constitucional amparado en sus encuestas.

Sí sorprendió aquí en el sur el amplio margen por el que ganó el frente oficialista en todas las ciudades excepto en General Roca y con porcentajes que varían de entre 10 y 18 puntos de diferencia sobre el peronista roquense Martín Soria. En Cinco Saltos, ciudad del Alto Valle con 19.000 electores, se preveía un buen resultado para la oposición. Sin embargo Soria ganó sólo en una mesa y por una diferencia de un voto.

Incluso, Juntos ganó en San Carlos de Bariloche donde esperó los resultados Arabela Carreras, la ministra de Cultura y Turismo que ocupó el lugar de Weretilneck hace poco más de dos semanas, cuando la Corte frenó el intento reeleccionista del gobernador. Y Carreras, que no tiene su imagen y se suponía tampoco sus votos, ganó y acaba de ser electa como la primera gobernadora mujer al sur del Río Colorado. Casada, sin hijos, licenciada en Letras, se encolumnó como fiel integrante del equipo del gobernador que a la luz de los resultados, acertó con su estrategia. Al celebrar la victoria Carreras habló de alegría, de paz y de diálogo dentro de la provincia y con el gobierno nacional. Un mensaje conciliador de la “ola verde” contra las grietas.

Alberto Weretilneck
Alberto Weretilneck

Pero el mensaje conciliador no evitó que en el centro de datos, mientras la página oficial no funcionaba y se difundían datos internos en pantallas gigantes, comenzaran a llegar diputados electos que le cantaban a “Soria que lo mira por TV”. Ante cada cifra de las mesas escrutadas, mujeres vestidas de blanco y verde con cotillón luminoso en las manos gritaban, aplaudían y bailaban. Una bandera gigante de la provincia, verde, blanca, azul y negra con un aro de estrellas, fue colgada en el gimnasio del Círculo Italiano en pleno centro cipoleño a metros de la Plaza San Martín. Es otro de los aciertos de Juntos: promover una identidad rionegrina en una provincia donde conviven descendientes mapuches con gringos (los que llegaron después del reparto de tierras con la Conquista del Desierto) y con los nuevos migrantes, maestros y profesionales que llegaron del centro y norte del país entre los 60 y los 70.

“Los votos no se transfieren, si se transfirieran Lula no estaría preso, Scioli hubiera ganado en el 2015 y en la Legislativa dos años atrás Weretilneck no hubiera bajado su lista de candidatos a diputados nacionales”, aseguraba Soria por la mañana. Tuvo que hacer media hora de cola para votar en su mesa donde unas 15 personas esperaban delante suyo.

Cada cual cuidó sus votos en Juntos a pesar de la evidente confianza que se tenían en una estrategia basada en un plan de obras, el Castello; el apoyo nacional para la prórroga de la emergencia frutícola que acordaron el viernes el gobernador, el senador peronista Miguel Angel Pichetto y el ministro de la Producción, Dante Sica; el pago de sueldos a estatales a término; la falta de conflicto docente y el pase a planta permanente de más de 4500 empleados estatales. Aún así, y con una fuerte inyección de propaganda política, Carreras armó su búnker en Bariloche; Weretilneck en Cipolletti; el candidato a vicegobernador Alejandro Palmieri en Roca y el vicegobernador que encabeza la lista de diputados provinciales, Pedro Pesatti que aún herido por no ser el candidato a gobernador se concentró en Viedma. Entre los cuatro cubrieron las cuatro ciudades principales que aportaron el mayor caudal de votos. Incluso en Roca, donde pronosticaban una derrota, el objetivo era achicar diferencias.

Martín Soria (NA)
Martín Soria (NA)

Soria en cambio se postuló como el dirigente que representaba al peronismo unido y el voto opositor a la Casa Rosada. Pero no unió al peronismo: La Cámpora no ocupó las listas y él deskirchnerizó la campaña. Tampoco lo acompañó la senadora Silvina García Larraburu que pisa fuerte en Bariloche y que integra el bloque en el Senado de Cristina Kirchner. El intendente podría decir que con el kirchnerismo expuesto hubiera tenido rechazo. Pero es contrafáctico y de todos modos los votantes pueden asociarlo, como peronista, a la figura de la ex Presidenta. Lo que dicen esta noche mientras terminan de contar los votos, es que como candidato y presidente del partido “tuvo amplia libertad de armar las listas, la estrategia, la campaña”. Algunos recuerdan lo que el mismo Soria contaba que hace un par de meses las encuestas le daban un pronóstico ganador y finalmente perdió no contra Weretilneck sino contra una candidata presentada de urgencia y sin conocimiento. Le atribuyen ser el padre de la peor derrota del peronismo. Incluso en el 2015 Pichetto tuvo 34% de votos y luego la lista de diputados liderada por Martín Doñate alcanzó 59% mientras que Daniel Scioli alcanzó 49 puntos. Un dato: el secretario de Cristina en el Instituto Patria, Oscar Parrilli, llamó a Arabela Carreras para felicitarla por la elección cuando Soria aún no había reconocido la derrota.

De los referentes nacionales, por Río Negro pasó Felipe Solá y la semana anterior dio una entrevista Daniel Scioli, aunque el mensaje de este último no puso de muy buen humor al candidato pejotista. Rengo, Soria apostó a pegar la imagen de Weretilneck a la de Mauricio Macri con quien el gobernador mantiene buen diálogo. La polarización sin embargo jugó favor de Juntos, no porque el Presidente tenga buena imagen, sino porque probablemente los rionegrinos no culpen a su gobernador por el precio del queso a $1000 el kilo o del asado a $400. De hecho, María Emilia Soria, la menor de los cuatro hermanos, dijo al votar por la mañana que este domingo no se podía comer asado. El mayor no la contradijo pero se rió al salir de la Escuela 253 donde votó: es que antes de que le avisaran lo que había expresado la diputada él había contado que su hermano Germán estaba a cargo del asado en la chacra familiar donde se reúnen los fines de semana, el mismo lugar de la trágica noche en la que su madre mató al gobernador Carlos Soria el primer día del año 2012.

Lo que a nivel nacional aún no se percibe a Weretilneck lo salvó: en la provincia patogónica prefirieron la ancha avenida del medio: ni macrismo ni peronismo, aunque también Cambiemos cayó más de lo previsto bajo el peso del voto útil.

Carreras celebró el triunfo en su búnker (Jorge Wohlert)
Carreras celebró el triunfo en su búnker (Jorge Wohlert)

“Va a primar el espíritu rionegrino, más allá de que esté Alberto o no”, anticipaba temprano el gobernador al presentarse de impecable camisa celeste al mejor estilo de Cambiemos aunque ese no es su partido. En la vereda de la Escuela 165 el gobernador se quejó por el fallo de la Corte que lo dejó fuera de la elección y estuvo al filo de romper la veda cuando anticipó que por la noche se demostraría que Carreras tendría los mismos votos que hubiera tenido él.

Weretilneck dejó otras definiciones. Primero ratificó que Pichetto está más cerca suyo hoy que el peronismo. “Ha sido un colaborador permanente, yo trabajo mucho con él”, ratificó mientras en el búnker de Soria aseguraban que seguramente el jefe del bloque de Peronismo Federal habría votado por Carreras en su ciudad, Sierra Grande.

También dejó entrever que puede ser candidato a senador nacional en las PASO de agosto. “No digo que sí ni digo que no, es un tema para después”, respondió en una charla con Infobae mientras evitaba meterse en la elección presidencial nacional y sólo decía que ve un escenario polarizado y un proyecto de Alternativa Federal aún difuso.

Lo que sí tuvo que salir a decir Weretilneck es que no será la sombra de Carreras, sospecha que se instaló desde que la eligió como candidata a sucederlo.

María Emilia Soria
María Emilia Soria

Convencido de que por la noche el que festejaría sería él, Soria no quiso ni mencionar la posibilidad de ser candidato a senador nacional. “Tal vez la candidata sea María Emilia Soria”, dijo un poco en broma y bastante en serio mientras algunos pronosticaban un lunes con pases de factura y reclamos de los peronistas que no participaron de su estrategia. Además en junio hay elecciones para intendentes y esa será otra pelea fuerte.

Soria, que ganó con su planteo contra Weretilneck en la Justicia, aseguró todo el tiempo que ganaría y apostó a capitalizar el malhumor que genera el gobierno nacional. Con enojo denunció prebendas políticas, algo en lo que coincidió con Lorena Matzen, la candidata de Cambiemos. Pero tal vez los rionegrinos no quieran grietas ni enojos sino otro tipo de propuesta. Lo dijeron en las urnas.

Matzen quedó visiblemente sola. Cambiemos perdió y no se notó el apoyo de los dirigentes nacionales excepto por la presencia el día de su lanzamiento del ministro Rogelio Frigerio y los mensajes en las redes, un apoyo virtual, de referentes nacionales entre los que estuvo María Eugenia Vidal. No apareció en cambio Mauricio Macri, como si lo hizo en Entre Ríos días atrás con Atilio Benedetti, ¿tal vez para que no se le atribuya la derrota? Probablemente. También porque cedió: su preferido era Sergio Wisky diputado del PRO.

Lorena Matzen (Télam)
Lorena Matzen (Télam)

A pesar de que en la Casa Rosada el triunfo de Carreras es el mal menor, no puede disimularse una derrota que no sólo deja a Cambiemos en el tercer lugar sino que se convierte en el acta de defunción para la UCR local. Su lugar ahora lo ocupa una tercera fuerza. Además Cambiemos casi no tendrá representación en la Legislatura provincial, que renovó sus 46 bancas porque no pasó de los 7 puntos en toda la provincia. Matzen fue la primera en hablar públicamente y reconocer su derrota.

Soria pierde más que una elección. Pierde la oportunidad, aunque no era su mayor ambición, de ser una voz fuerte en el armado nacional. Para enfrentar a Macri pedía una gran PASO entre todos los peronistas, de Sergio Massa a Cristina Kirchner, a quien no tendría problema en acompañar si se impusiera en esa elección. “Soy peronista, trabajo por la unidad nacional”, repitió. Con su caída quedaron heridos también sus compañeros peronistas que anhelaban un cambio de clima a partir de esta elección.

Pichetto, en cambio, alejado de Río Negro, podría tener derecho a reclamo. De hecho después de votar dijo que comenzará a trabajar en su provincia con Alternativa Federal. Es decir, anunció su regreso a estas tierras.

De todos modos, entre gritos de victoria y clima ganador, en el festejo de Juntos, Infobae preguntó nuevamente lo que por la mañana Weretilneck no contestó. ¿A quién apoyarán en las elecciones nacionales? Alguien muy cercano, no él, respondió: “A cualquiera que le gane a Mauricio Macri”.

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