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Mariano Martínez: “Mis padres, a quienes pude perdonar a fuerza de terapia, no me ponían límites”

“Después de un matrimonio, no imaginé este presente en familia con Alma y Camila. Pero son esas situaciones en las que te enamorás, todo pasa muy rápido, muy fuerte, muy sólido”.–¿Cómo negocian con los chicos para que vuelva la calma?
–No me gusta mucho negociar, pero a veces no queda otra. Cuando se ponen muy intensos, primero les explico que lo que están haciendo está mal y se terminó, y cuando veo que ya no está resultando mucho, les ofrezco algo que les gusta. Aunque creo que un castigo hay que darles: ¿sino como les enseño?. A los niños les hace bien que les pongamos límites. Sino los buscan en otros lados y se hacen daño a sí mismos.
–¿Quién es el más estricto y quién el más permisivo?
–Creo que a veces por no querer excedernos terminamos siendo demasiado permisivos. Nos comunicamos un montón. Juli es la mamá de los nenes, pero Cami con complicidad les enseña cuando las cosas no están bien. Me imagino que Matías (Di Chiara, pareja de Giambroni), hará lo mismo.
–¿Se hablan ambas p..

“Después de un matrimonio, no imaginé este presente en familia con Alma y Camila. Pero son esas situaciones en las que te enamorás, todo pasa muy rápido, muy fuerte, muy sólido”.

–¿Cómo negocian con los chicos para que vuelva la calma?

–No me gusta mucho negociar, pero a veces no queda otra. Cuando se ponen muy intensos, primero les explico que lo que están haciendo está mal y se terminó, y cuando veo que ya no está resultando mucho, les ofrezco algo que les gusta. Aunque creo que un castigo hay que darles: ¿sino como les enseño?. A los niños les hace bien que les pongamos límites. Sino los buscan en otros lados y se hacen daño a sí mismos.

–¿Quién es el más estricto y quién el más permisivo?

–Creo que a veces por no querer excedernos terminamos siendo demasiado permisivos. Nos comunicamos un montón. Juli es la mamá de los nenes, pero Cami con complicidad les enseña cuando las cosas no están bien. Me imagino que Matías (Di Chiara, pareja de Giambroni), hará lo mismo.

–¿Se hablan ambas parejas? ¿Tienen fluidez al menos en temas de crianza y organización?

–Sí, tenemos fluidez y sabemos no es habitual que suceda. Pero se dio de modo natural. Nos propusimos llevarnos bien y tener contacto, pero lo más importante es que nos fuimos conociendo, ellos a Cami y yo a Matías. Hoy podemos chatear, sobre nosotros, sobre los chicos…Como entre amigos.

“Aunque en esta fotos estemos los cinco, nuestra familia se completa con Juli (Giambroni, su ex) y su pareja Mati (Di Chiara)”
“Aunque en esta fotos estemos los cinco, nuestra familia se completa con Juli (Giambroni, su ex) y su pareja Mati (Di Chiara)”

–¿Cuál era tu idea y tu aspiración de la vida en familia? ¿Es algo que siempre deseaste rearmar en pareja?

–Es muy lindo lo que significa ser familia y acompañarse con el convencimiento de que, alegres y con energía positiva, se vive mejor. Y en esta familia que hoy por hoy somos, también están Cami y Mati.

–¿Está comprobado que hablar todo es la manera de sobrevivir a los posibles problemas?

–La comunicación es fundamental, al menos es lo que aprendí. Si hay amor, todo se resuelve. Yo trabajé toda la vida y lo que tengo me lo gané. Queremos lo que quieren tantas familias argentinas: que a tus hijos no les falte nada, trabajar y que te resulte y crecer en lo que nos gusta. Ir surfeando.

–¿Cuál es tu fuerte cuando surge alguna adversidad?

–No te digo que soy William Wallace, pero enfrento los problemas. Soy una persona sensible que no siempre reacciona igual, y que con el tiempo me hice más frío, porque no todo amerita estar a flor de piel. La clave está en ayudarnos, uniéndonos en los problemas como en la felicidad.

–¿Con qué aspectos de la educación que te dieron tus padres, te identificás hoy en ese rol?

–Bueno, ellos tuvieron cosas muy buenas y por ahí cosas que yo no quiero para mis hijos, que prefiero plantear diferente. Por ejemplo, lo que mencionaba sobre los límites. Un tema muy complejo. Y algo que ellos no tenían en cuenta. No sabían ponerme límites...

“Cami y yo vamos a casarnos por Civil. Aún no tenemos fecha, pero será entre agosto y septiembre. Haremos un festejo austero y romántico, como ella lo soñó toda su vida” .
“Cami y yo vamos a casarnos por Civil. Aún no tenemos fecha, pero será entre agosto y septiembre. Haremos un festejo austero y romántico, como ella lo soñó toda su vida” .

–¿Eran más relajados?

–Y...Mi mamá tenía 17 y mi papá 18, y estaban muy condicionados por situaciones de la vida. No teníamos un lugar fijo donde vivir, íbamos de un lugar a otro, parábamos en casa de familiares. Mi viejo no sabía de qué trabajar y por momentos se embaracaba con mi abuelo, que era marino mercante, por seis o siete meses. El contexto era difícil. Al cumplir 9 años nos mudamos de Villa Soldati a Avellaneda, y entonces sufrí el accidente: me atropelló un colectivo. Ahí arrancó todo diferente. Ese hecho me enseñó mucho. Sé que mi viejo no hizo nada de mala leche… Pero yo prefiero sobreproteger, no creo que la cuerda floja sea tan buena. Desde muy chiquito anduve en la calle y con mucha suerte, te diría…

–¿Creés que tuviste la oportunidad de meterte en alguna más oscura y zafaste?

–En Soldati pasaban cosas que me podrían haber influenciado para mal.

–¿Tenías amistades que se metían en problemas?

–A los seis o siete años, andaba con chicos que aspiraban poxiran y que, tal vez, robaban. Yo no participaba, pero estaba ahí, conocía… De no haberme ido, no sé qué hubiese sido de mí. Igual sé que mis viejos no eran conscientes de esa situación. Hacían lo que podían. Hubo momentos en que estuve muy enojado con ellos por esos descuidos, pero perdoné.

Por redacción Gente. Fotos: Gabriel Machado.

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