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Los jóvenes toman la posta en las chacras de Río Colorado

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Desde hace un tiempo, una generación de jóvenes herederos de chacras frutícolas no le esquivan a seguir con las actividades productivas en Río Colorado, a pesar que el panorama continúa teniendo una perspectiva poco alentadora e incierta.

Unos cuarenta hijos de chacareros trabajan a diario para subsistir, mientras van buscando asesoramientos y alternativas para salir de la crisis que golpea al sector.

Todos lo tienen claro: no están dispuestos a dejar las tierras y plantas que recibieron como herencia tras los esfuerzos que realizaron sus padres, una motivación suficiente para tomar la posta y continuar con el legado.

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Situación difícil

“Sabemos que es un rubro sumamente difícil. Y en esta mesa a nadie se lo contaron, todos vivimos como trabajaron nuestros padres estas tierras para criar a la familia. Y a pesar de los problemas que arrastra la fruticultura, la seguimos eligiendo como nuestro futuro”, resaltó Cristian.

“Creemos que el día que nuestros gobernantes se pongan los pantalones largos y reconozcan la importancia que tiene el sector frutícola, este panorama incierto de cada año cambiará. Somos la única producción que trabaja sin un precio de base, sin saber a cuánto vamos a vender nuestra fruta. Pero a la hora de hacer los trabajos de prevención o de curas a los remedios, los pagamos a precio dólar actualizado”, reflexionó Nelson.

Hoy, la actividad frutícola mantiene activos a unos 130 productores en Río Colorado, lo que representa cerca del 8 % del total de 1.626 de toda la provincia de Río Negro.

En esta localidad el número se va reduciendo paulatinamente por las dificultades del sector. En cuanto a los mercados, prácticamente el 90% de lo producido en las zonas frutícolas son destinadas al mercado interno.

Apuesta al carozo

Uno de los alicientes para los herederos es el crecimiento en fruta de carozo, ya que la localidad es la segunda productora de esa fruta. Solo la localidad de Chimpay está por un escalón más arriba, debido que el 77% de sus productos es cereza.

La producción de frutas de carozo es un incentivo viable para la nueva generación, aunque son inaccesibles las defensas.

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“Estuvimos en varios encuentros donde nos ofrecían las mallas antigranizos. Están muy buenas, pero son inalcanzables por sus precios. Poner esas protecciones en un cuadro nos demandarían 10 años para cubrir ese costo”, dijo Ignacio.

Según los datos aportados en el anuario del SENASA, Río Colorado cuenta con 297 hectáreas con frutas de carozo, de las cuales 31 son de cerezas. Chimpay dedica 273 has a las cerezas, el 77%, sobre una producción total de 353 hectáreas.

Volviendo a Río Colorado, en duraznos son 162 hectáreas en producción, 57 de pelón, 46 de ciruelas y una de damasco.

Mientras que en fruta de pepitas, mantiene un total de 843 hectáreas, que se dividen en 538 de manzanas, 298 de pera y 7 de membrillos.

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Apoyos

Los jóvenes productores en los últimos dos años mantuvieron contactos y reuniones con profesionales del INTA Río Colorado, con técnicos del Alto Valle como de otras provincias y tuvieron el acompañamiento de la Cooperativa de Comercialización y Transformación de Colonia Julia y Echarren.

Cada tanto el grupo se reúne alrededor de una mesa donde comparten una ronda de mate, conversan e intercambian experiencias diarias de trabajos, en la poda, cura, fertilización, cosecha y la comercialización de sus diferentes productos.

Luego, también juntos, comienzan a buscar opciones para mejorar en calidad, la comercialización y la competitividad, que les permita la esperanza de un futuro óptimo.

Testimonios

Al final de un día agotador de trabajo, parte del grupo se juntó con “Río Negro” para contar sus vivencias. Con los primeros minutos de la charla, la actualidad copó la mesa.

Consumidores sin plata

“Están bajos los precios y si arrancamos así, te imaginás que dentro de unos días, todo se va más abajo”, dijo uno de los productores, mientras el resto asentía. Y continuó: “La gente no tiene plata y por eso no está consumiendo. A pesar de que tenemos cantidad y muy buena calidad, no se puede vender. Por las fiestas de fin de año algo levantó, pero no alcanza”, agregó.

Y amplió el panorama: “Nuestro problema es histórico, somos la única producción que no tiene un precio de base, nunca sabemos a cuánto vamos a cobrar nuestra producción. Los remedios para curar los pagamos en dólares, pagamos personal para levantar la cosecha, el riego tiene precio, el combustible, la maquinaria, todo, todo tiene un precio, menos nosotros que trabajamos sin saber cuánto vamos a cobrar”, insistió.

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Convicciones

La conversación giró luego a los recuerdos de viejos tiempos y la necesidad de unirse de cara al futuro.

“Somos jóvenes, nacimos acá viendo a nuestros padres y abuelos como se rompieron el lomo para llevar adelante la colonia y a pesar de todos los problemas siguieron adelante. Nosotros la experiencia la tenemos, ahora tendríamos que ver como empezamos a salir unidos entre todos de esta situación, que nos permita vivir más tranquilos y previsiblemente”, comentó Julián.

“También es cierto que muchos políticos de todos los ámbitos han hablado muy lindo de las producciones frutícolas, pero ninguno concretó nada. Así es mucho más difícil. Pero a pesar de todo tenemos la fuerzas para seguir adelante”, apuntó Nelson.

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