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Laura Di Marco: “Este libro es como haber metido una camarita en el alma de las personas”

El nombre de Laura Di Marco está indisolublemente asociado al periodismo político desde hace años. Autora de libros muy vendidos sobre La Cámpora, la ex presidenta Cristina Fernández y el actual presidente Mauricio Macri, polemista en las redes y en los medios, en este año clave para la política local, Di Marco eligió abordar otro tema central de sus intereses desde siempre: los vínculos. Y junto con los vínculos, las situaciones traumáticas que pueden arruinar a hombres y mujeres lo mejor de nuestra vida. Los cuadernos de Laura (Sudamericana) es el nombre de este conjunto de textos que surgieron a partir del interés de la audiencia en una sección que hace en el programa que comparte con Jorge Fernández Díaz en Radio Mitre todas las noches, Pensándolo bien. “Yo sentía que tenía cosas para darle a esta sociedad que está tan enojada, que está tan violenta, que está tan agresiva, que tiene tanto miedo”, explicó en una entrevista con Infobae en la que presentó su libro, que como la vida, combina episodios dramáticos con momentos de mucho humor, y que se reproduce a continuación.

— Los cuadernos de Laura es tu primer libro no político.
— Sí, es mi primer libro no político. En realidad yo tengo un libro, el primero, que se llama Las jefas, que es un libro que salió a destiempo, en el 2009, que planteaba todo el tema de género que ahora estamos disfrutando, ¿no? Mujeres líderes. Y ese también era un libro de interiores, tenía un registro íntimo. Pero bueno, contaba la vida pública de esas mujeres. Éste es un libro en el que te diría que me convierto en una periodista de lo íntimo, en una periodista de lo privado. Si en las biografías de Macri, de Cristina y de La Cámpora era una periodista de lo público en tanto periodista política, como somos todos los periodistas políticos, bueno, acá es como si metiera una camarita en el alma de las personas, en la intimidad de las personas.

— Pero también ponés una camarita en tu propia intimidad, hacés también un poquito de periodismo del yo.
— Sí, sí.

“Los cuadernos de Laura. Historias verdaderas sobre el amor, la vida y la resiliencia” es el último libro de la periodista

— Y eso, de hecho es un poco el arranque del libro, con un primer capítulo que es absolutamente conmovedor y que es continuidad de la tapa, en donde hay una foto en la que estás con tu mamá, una señora muy joven, y que siguió siendo muy joven para siempre en tu recuerdo.

— Así es, sí. Sí, eso fue una decisión, no fue sencillo. El otro día me decía un colega nuestro, Luis Majul, qué arriesgado, qué riesgo… Yo corrí muchos riesgos en mis libros anteriores porque La Cámpora lo publiqué durante la grieta y me atacaron mucho: las mujeres estamos menos equipadas para recibir esos golpes. Pero yo creo que la intimidad es un riesgo, decir bueno, esto me pasó, como le pasa a tanta gente. Creo que uno tiene la fantasía de pensar que solamente las cosas te pasan a vos y la verdad es que hay cosas muy complicadas en la vida. La vida es hermosa pero es difícil también. Haciendo este libro me encontré con muchísimas historias parecidas a las mías, por ahí la anécdota cambiaba, pero la complicación, el dolor, la dificultad, la adversidad eran similares.

— Ahora, todos estos cuadernos, tienen que ver con una larga historia, que es la historia de vida de Laura Di Marco, y que arranca cuando eras una nena. Cuando eras una nena y de pronto pasaste a tener una distinción, que puede llegar a ser también una marca.
— Sí.

— Dejaste de tener mamá cuando eras muy chiquita.
— Sí.

— ¿Cuánto influye eso en la vida de una persona?
— Bueno, a ver, me preguntabas antes por qué yo cuento esto. Yo cuento esto porque lo que quiero explicar es por qué yo desde muy jovencita, desde la adolescencia, justamente como tenía esa marca me dediqué primero a investigar sobre vínculos humanos, sobre emociones, a leer. De hecho estaba entre Psicología y Periodismo cuando tuve que elegir una carrera. Es decir que mi investigación sobre vínculos la hice en paralelo a la política.
A ver: no tener mamá de chiquita, sobre todo en mi caso: mi mamá murió en un accidente de auto cuando estaba viajando a la costa, a Mar del Plata, para mi cumpleaños, bueno, es un trauma que marca tu vida, que te genera un estigma del cual te tenés que recuperar porque si no esa herida vos la volcás en tu vida adulta y terminás arruinando muchas otras cosas de tu vida adulta. Y yo por alguna razón fui consciente de eso en mi adolescencia, lo supe, tenía muchos sueños. Boris Cyrulnik es un neuropsiquiatra, no sé si conocés sus trabajos, yo lo conozco por esto, por esta curiosidad que tengo sobre el tema de la psicología, la psiquiatría y las diversas terapias, y es un psiquiatra que trabaja con la resiliencia. Esta palabrita que ahora está de moda, que no tiene que ver con la resistencia sino con la capacidad de transformarte en la adversidad.

Es una clase de supervivencia, digamos, es un tipo de supervivencia.
— Sí y no te diría.

— ¿A ver?
— Porque la supervivencia tiene más bien que ver con resistir a lo que me pasa. Y esto es mejorarte con lo que te pasa, es decir transformarte. Viste, por ahí las Madres del Dolor, que han perdido a sus hijos. Graciela Fernández Meijide, que es una mujer que hoy la ves y es una sabia, ¿no? Que transformó lo que le pasó… Vos tenés dos tipos de madres que pierden hijos, Hebe de Bonafini que tiene un resentimiento que no sanó, más allá de lo que piense políticamente, no importa, y Graciela Fernández Meijide que es resiliente, que se transformó en un ser más evolucionado, más disfrutable, más sabio, que puede hacer un aporte amoroso a la sociedad. Bueno, eso es la resiliencia.

— Que en general, además, sobreviene a tragedias ¿no? Como lo que estás mencionando.
— Sí, a tragedias, a situaciones muy difíciles, a una separación también.

“La supervivencia tiene más bien que ver con resistir a lo que me pasa”, afirma Di Marco (Santiago Saferstein)
“La supervivencia tiene más bien que ver con resistir a lo que me pasa”, afirma Di Marco (Santiago Saferstein)

— También, sí. A cosas traumáticas.
— A cosas traumáticas. Hay personas que se separan y quedan resentidas siempre y hay otras que se separan y hacen segundas o terceras parejas mucho más sólidas y sustentables. Bueno, eso es la resiliencia. El libro habla de resiliencia también.

— Sí, sí, y de hecho está en la bajada de tu libro: “Historias verdaderas sobre el amor, la vida y la resiliencia”.
— Exacto, exacto. Porque bueno, esta marca sobre la que vos me preguntás, yo sentía que me tenía que curar, que tenía que sanar porque tenía sueños. Boris Cyrulnik  trabaja con chicos que han vivido traumas, él mismo es hijo del trauma, sus papás murieron en el Holocausto, y dice: “Un chico resiliente es un chico que sueña”. Y yo era una niña que soñaba, que me encerraba en el baño de mi casa y soñaba lo que iba a ser cuando fuera grande. Y yo me di cuenta de que si yo no sanaba esto que me había pasado no lo iba a poder desplegar. Entonces empecé de muy jovencita a hacer terapias, diversas terapias, participé en muchos grupos de terapias. Bueno, tuve muchas experiencias, tuve una vida muy intensa, una vida con mucho dolor y muy feliz también, las dos cosas, de mucha intensidad. Viví muchas historias. Cuando llegué a Radio Mitre hace unos años, nosotros tenemos un programa que es muy exitoso que se llama Pensándolo bien con Jorge Fernández Díaz, que nos divertimos mucho, nos peleamos mucho, es como un programa así muy argentino, y en nuestra segunda hora hablamos del amor, la vida, los vínculos. Y ahí sentí que todo esto que yo había trabajado vino a mí y que yo sentía que tenía cosas para darle a esta sociedad que está tan enojada, que está tan violenta, que está tan agresiva, que tiene tanto miedo. Yo digo yo tengo cosas para darle a esta sociedad, más allá de mi periodismo político.

— ¿Cuándo es el momento en que uno cree que lo que le pasa a uno le puede interesar y servir y ayudar al otro?
— Sí, bueno, la verdad que yo no estaba muy segura… nosotros siempre imaginamos secciones de radio. Entonces yo conté un día, porque alguien me preguntó, conté que tenía diarios íntimos, viste que las mujeres tenemos diarios, donde yo iba relatando mi vida contando y…

— ¿Pero con continuidad?
— Con bastante continuidad, desde los 12 años, sí. Y después llevaba una cosas que lo saqué de un libro de Julia Cameron que se llama El camino del artista que son las páginas de la mañana, yo me levanto y escribo, escribo tres páginas más o menos. Entonces bueno, hice una especie de mix, obviamente no podía traer las historias verdaderas a la radio porque no quería exponer a las personas de las cuales hablaba, entonces lo que empecé a hacer es a transfigurar esas historias. Las historias son todas verdaderas las que cuento, no es un libro sobre mi vida sino que tiene algunos textos sobre mi vida que son fuertes, pero después está la vida de muchas otras personas, todas reales, en las que vos te podés identificar. Me parece que que sea real es importante porque ahí se juegan recursos de resiliencia, historias de todo tipo, con los hijos, con el sexo, con las parejas, con el amor, con los hermanos, con nuestros gatitos y perritos el vínculo que tenemos.

— Eso es lo que abre también el espacio a la identificación, ¿no?
— Claro, claro. Bueno, y ahí empecé a contarlas y ahí la sección surgió de casualidad, yo como tanteando bueno, ¿esto le interesará a alguien? Y lo que empezó a tener un éxito enorme es la sección, enorme, la radio entra a las familias, entra a las casas, gente que me contaba historias de su vida. Historias muy conmovedoras, historias que no le contaban a nadie. Me di cuenta de que estamos todos muy solos, por más que tengamos familias y parejas hay cosas de nuestra mayor intimidad que no contamos, que son indecibles.
Ahí yo soy periodista, sigo siendo periodista porque no escribo ficción, en el sentido de que me meto en el backstage. Viste que los periodistas siempre queremos saber bueno, pero esto cómo es, está bien esto que me contás, pero de verdad cómo es. Nosotros tenemos mucho miedo a revelarnos como somos, vamos muy defendidos. Entonces cuando yo contaba la verdad, por ejemplo contaba qué decía algún compañero mío de grupo terapéutico, obviamente cambiándole las circunstancias, el nombre y todo, y contaba de verdad qué le pasa a un hombre, los miedos que tiene un hombre frente a una mujer, muchos hombres me decía “a mí me pasó esto, yo siento esto, me siento identificado”.

— O sea conseguías con ese relato, claro, la identificación que no siempre contando cosas que tenían que ver con vos podías encontrar en el otro género, en el otro sexo.
— Obviamente, sí. Y es difícil eso de encontrar.

— Claro, pero eso significa también de algún modo ampliar la base de escucha. No te escuchan solo las mujeres.
— Hombres y mujeres. Y escriben hombres y mujeres. Yo por ejemplo el otro día hice un cuaderno sobre manipulación. Entonces yo siempre invito a nuestros oyentes a que se miren a sí mismos, a que… Viste que los argentinos siempre le echamos la culpa al otro de lo que nos pasa. En la grieta pasa eso, el malo malísimo siempre es el otro, ¿no? Entonces me parece que se sale de este laberinto mirándonos. Hablé de la manipulación y conté ejemplos. Entonces después recibo un mensaje, que para mí son los más gratificantes, de un hombre que decía “cuando te empecé a escuchar yo dije nunca en mi vida haría una cosa así, y después cuando te seguí escuchando dije yo hago cosas así”. Un hombre, eh. Y bueno, eso me pareció que es sanador. Y yo sigo creyendo que el periodismo es servicio y que uno puede hacer ese servicio de distintas maneras. Creo que tiene que servir para mejorar esta sociedad, no para tensarla, no para crisparla ¿no?

— Ahora, Los cuadernos de Laura es un libro que tiene un arranque dramático como decíamos recién, que es ese texto en el que justamente mencionas tu historia con el accidente de tu mamá, pero después tiene momentos en donde hasta te podés reír muchísimo con algunas de las cosas que se cuentan. No es un libro solo serio y dramático.
— No, no. Tiene reuniones de mujeres por ejemplo que creo que les va a interesar a las mujeres y a los hombres y se van a divertir muchísimo con muchas historias ¿no?

— Hay un capítulo que tiene que ver con lo que llamas los “terroristas emocionales” que me parece que va al punto en este caso y que uno podría decir bueno, son los temas que nos gustan leer a las mujeres, pero bien podría pasar que más de un hombre lo lea y diga “yo me encontré ahí”.
— Sí, sí. Bueno, cuando yo lo leía en la radio me decían “tengo miedo de estar en esa lista”, ¿no? Los hombres tienen miedo ahora. Sí, bueno, son todos los ejemplares de hombres difíciles que nos hemos encontrado. Cuento una historia de una reunión de mujeres real, que existió, donde una de mis amigas dice “chicas, les voy a contar un hallazgo después de mi largo trabajo de campo”. Te digo como lo dice, tiene una mala palabra pero bueno, dice: “el confundido es mucho más peligroso que el hijo de puta”, dice mi amiga, porque el confundido duda de lo que le pasa. Entonces un día vos sos la mujer de su vida, el otro día no sabe si te quiere, no pensé tanto en vos. Entonces bueno, ese es uno, y después cada una de nosotras empezaba a desgranar diversos ejemplares, por ejemplo el fóbico, el tipo que acelera mucho en el arranque y después retrocede con la misma velocidad, empieza a desaparecer, tiene desapariciones extrañas, te empezás a preguntar qué pasó.

— No sos vos soy yo.
— No sos vos soy yo. Y después bueno, desaparece de una manera dejándote con toda la culpa y todas las dudas, qué hice yo, qué me pasó.

— O la convicción de que era tan fuerte que no lo pudo soportar lo que le pasaba (risas).
— Claro, no puedo enamorarme. Pero no, ese es el otro, el hemofílico emocional.

— Esa está buena (risas).
— El hemofílico es este que le tiene miedo al amor. Que incluso puede ser partidario de Ni una Menos, sensible, todo. Por eso digo, es sutil esto, puede ser feminista incluso. Pero temeroso. Temeroso del amor, de la pasión, del compromiso. Entonces ¿viste los hemofílicos, que cualquier golpecito les deja moretones? Yo tuve una pareja así, que cualquier cosa le subía la presión, le pasaba algo. Entonces yo digo te genera miedo que, bueno, te das cuenta de que no va a poder bancarse todas las dificultades que tiene una relación.

— Claro.
— Y bueno, hay muchos. El looser pesimista, al que todo le sale mal, que además te da como hasta miedo contarle algún logro tuyo porque le va todo tan mal en la vida que no podés compartir tu vida, tu felicidad. Hay muchísimos ejemplares. Y además creo que en este momento, cuando las mujeres nos estamos reposicionando me parece interesante ponerles palabras a los hombres tóxicos. Porque eso que antes nosotras naturalizábamos, viste, qué sé yo, por ahí una hace 15 años decía pobre, tiene problemas, los padres se separaron cuando era pequeño, y una seguía porque era un hombre con problemas y como las mujeres siempre queremos arreglar a los hombres, pero no, hoy este hombre tiene un nombre que es éste. Y que si seguís con la relación bueno, va a ser complicado. Y hay un catálogo de ese tipo de hombres y está contado con mucho humor en esa sección.

— Mencionaste recién el caso de Ni Una Menos y hay justamente un capítulo, un cuaderno, en el que te referís a lo que crees que le falta a Ni Una Menos. ¿Qué le falta a Ni Una Menos?
— Sí, yo creo que ahí hay dos andariveles. Con Ni Una Menos obviamente políticamente estoy absolutamente de acuerdo. Yo estaba embarazada de Camila a los 20 años así y leía Simone de Beauvoir y todo lo que tenía que ver con Simone de Beauvoir. Soy feminista de toda mi vida y me costó una estigmatización también porque viste que hace 5 años yo decía que era feminista en la radio y me querían matar. Y por eso me siento habilitada a hacerle una crítica a las chicas de Ni Una Menos, que las apoyo, me encantan y me encanta su trabajo. No sé si es una crítica, yo creo que el tema de lo que nos pasa con los hombres va por dos andariveles, uno es el político y estoy completamente de acuerdo con todo lo que sucede a nivel político con Ni Una Menos, y otro es el emocional. Yo creo que las mujeres por lo que significa, o por lo que significan en nuestra generación los hombres… yo no sé si para mi hija es tan importante un hombre en su vida, las chicas menores de 30 años o de 30 años creo que hacen mucho más eje en sus vidas. Pero para las mujeres más grandes era tan importante mostrar que tenías una pareja que uno hacía cualquier cosa por eso y se bancaba cualquier cosa. Porque tenía que ver con un símbolo, mostrar que estabas completa. Yo creo que todo eso se está empezando a deconstruir pero que todo eso generó una dependencia emocional muy fuerte de los varones y que eso es del orden de lo emocional y que si uno no se cura de eso por más que vos leas a Rita Segato y que hagas miles de talleres sobre el patriarcado no te vas a curar. Que eso es algo que hay que hacer un trabajo muy arduo te diría, muy arduo emocional. Una deconstrucción emocional, no política. Ese es mi aporte humilde a esto.

— Una ahí lo que te podría decir desde el otro lado: es difícil que las demás personas hagan todas las cosas. Es decir, la propuesta original además en el caso de Ni Una Menos tuvo que ver concretamente con el “basta de femicidios” y que desde la Justicia y desde la política se hiciera todo para tratar de evitar lo que veíamos venir y vemos todavía que es la ola de femicidios. Es difícil imaginarse también cumpliendo la función de tratar de entender esa dependencia emocional que, efectivamente, existe.
— Es cierto. Tal vez es un trabajo para otro sector o más privado.

“Éste es un libro que no es político, es emocional”, sostiene la periodista sobre su último trabajo (Santiago Saferstein)
“Éste es un libro que no es político, es emocional”, sostiene la periodista sobre su último trabajo (Santiago Saferstein)

— Sí, no deja de ser interesante como un llamado de atención.
— Sí, porque además creo que hicieron una movida que es previa incluso a la movida mundial. Pero pongámosle este matiz. Es un poco, viste que las francesas hicieron una carta a las feministas norteamericanas “bueno chicas, pongámosle este matiz que falta o que habría que tener en cuenta”, y es eso. Y además éste es un libro que no es político, es emocional, y lo cuento a través de la historia de una feminista que yo conocí que se prometió no hacer de un hombre el centro de su vida y repite la historia de su madre, ¿no? Por más que sabía, tenía todo el bagaje intelectual que podemos tener nosotras sobre el patriarcado. Entonces bueno, me pareció interesante contar eso que también es real ¿no? Y existe.

— ¿Qué es “la verdad del touch and go”?
— Es una historia, yo participé mucho de grupos de mujeres donde contábamos historias sin máscaras. Entonces ahí es una historia de una mujer que cuenta que ahora que las mujeres nos liberamos, está todo bien tener sexo libre, los touch and go, como hacen los hombres. Y que ella confiesa, esto no digo que le pase a todas las mujeres pero sí le pasaba a ella, que se había reencontrado con un novio y que ella tenía esperanzas de volver a estar con él pero que él solamente quería tener un touch and go. Y cuando el tipo se va, porque tiene otra novia y no duermen haciendo cucharita como siempre, se pone a llorar desconsoladamente y que ella, si es honesta con ella misma, siente que no le va el touch and go. Entonces yo lo que digo es a muchas mujeres le irá y está todo bien pero creo que a veces hay una sobreactuación, algo del orden de “bueno, yo me liberé y soy igual que un hombre”, y entonces puedo tener sexo sin compromiso siempre o en un período de mi vida, y yo sé que eso les funciona a muchas mujeres y está muy bien, pero muchas otras que no se sientan culpables porque no les funciona.

— O que no se obliguen.
— O que no se obliguen, claro.

— Ahora, para ir terminando: en un año electoral Laura Di Marco, la autora de La Cámpora, la autora de un libro sobre Cristina Kirchner y otro sobre el presidente Macri elige, en lugar de escribir un libro sobre la escena pública, abordar efectivamente el costado más íntimo de esta sociedad. ¿Lo ves tan complicado todo este año electoral como para decidir correrte un poquito y dedicarte también a otra cosa? 
— Es que en realidad lo veníamos planteando esto. Primero creo que hay mucha gente que quiere escapar de la política. Uno, yo soy periodista política y estoy, bueno, escucho todo el tiempo al sector más político de la sociedad, pero hay mucha gente que quiere resolver sus problemas, que quiere leer historias con las que se sienta identificada, que quiere relajarse de la política. Es la verdad que salir de mi zona de confort, a mí me va muy bien como autora de libros políticos. Macri fue el libro más vendido de no ficción del 2017. Podría haber vuelto. Pero la verdad, te digo sinceramente, es el libro que más me gustó escribir lo disfruté mucho, lloré, me reí a carcajadas, porque es un libro donde mis amigas están muy presentes, son las protagonistas solapadas, mis amigas y muchísimas personas que yo conocí a lo largo de mi vida.
Y creo que también es un aporte. Mucha gente te dice “resolví cosas de mi padre leyendo”. Me sanaste esto. O que bueno, me alivió saber que no estoy sola por ejemplo con un hijo que es kirchnerista y yo soy anti kirchnerista y no sé cómo manejar esto y el libro aborda eso. O me separé, tengo un montón de sentimientos y pensé que estaba sola con esto. O mi mujer me dejó por otro, o por otra, no sé. Y el libro aborda esas historias. Entonces bueno.

Di Marco asegura que antes de publicar este libro sintió miedo (Santiago Saferstein)
Di Marco asegura que antes de publicar este libro sintió miedo (Santiago Saferstein)

— ¿Fue un poco también saldar algo de deuda personal con las cuestiones tan complicadas que te pasaron? ¿Te sentís mejor después de haberlo escrito?
— Sí. Tenía mucho miedo, mucho, mucho miedo de publicarlo, de que se leyera en público como se leyó. Encima se leyó en público y estábamos transmitiendo desde la Feria del Libro y toda la gente estaba mirando. Mirá, ¿sabés a qué me hizo acordar? Yo una vez participé de un grupo de gestáltico y éramos como unos treinta, y había un chico, ayer me acordaba de eso, cuyo papá había muerto de HIV y él decía “yo tengo mucha vergüenza de esto”. Entonces la terapeuta le dijo “mira, vos lo que vas a hacer ahora es darle la mano a las treinta personas que están acá y decirles: hola, qué tal, mi papá murió de HIV. Cuando lo hizo le preguntó: “¿Cómo te sentís?” “Mejor”, respondió el chico. Esto es un poco cómo me siento hoy.

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