Noticias De Bariloche

Las elecciones presidenciales se ganan con el bolsillo. ¿Con el smartphone también?

Caída de la actividad, inflación, desempleo, pobreza al 32% y dólar a 45 pesos son algunos de los datos que tiene en jaque a la economía a cinco meses de las elecciones primarias. Todo indicaría que Cambiemos, en este contexto y con Mauricio Macri a la cabeza, perdería como mínimo en primera vuelta.

“Es la economía, estúpido”, la frase acuñada por James Carville, el estratega de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, tranquilamente podría ser utilizada por Cristina Kirchner o Roberto Lavagna para posicionarse de cara a las elecciones presidenciales. Sin embargo, los tiempos son diferentes a aquella contienda en la que Bill Clinton derrotó a George Bush padre.

El equipo estratégico de Cambiemos entiende a la perfección que en el siglo XXI la forma de hacer campañas políticas evolucionó. Mientras que antes todo se disputaba en el terreno geográfico, con grandes carteles, pintadas y folleterías, o en los medios de comunicación masivos con entrevistas o debates, hoy la pugna por el voto se trasladó principalmente a las redes sociales.

Parecería una obviedad para las 34 millones de personas que en Argentina navega a diario por internet pero no tanto para quienes serían los principales candidatos de la oposición con mayor intención de voto: mientras Cristina Kirchner no parece tener una estrategia digital clara, Roberto Lavagna no posee ni Facebook ni Instagram.

En este sentido, Cambiemos entiende que estudiar y analizar la opinión pública diariamente es fundamental para establecer metas claras de estrategias de comunicación digital de cara a las elecciones. En este contexto, los candidatos de la oposición, a pesar de contar con las herramientas, descreen de estos métodos. Prefieren las viejas prácticas de enfocar el discurso sobre economía en los grandes medios de comunicación. Incluso algunos creen que pueden ganar una elección con el aval del círculo rojo y entrar por la ventana para ser Gobierno. Cambiemos sabe que los candidatos hoy deben tocar la puerta de los usuarios en las redes sociales y pedir permiso para ingresar. Para hacerlo, antes deben estudian sus valores, actitudes y creencias, luego enviar publicidad segmentada generando un vínculo directo.

Otra de las ventajas es la polarización. Cambiemos sostiene que la polarización será inevitable, sea quien sea el candidato. La formación de polos ideológicos ante cuestiones de estado público viene creciendo en los últimos años, como las consultas populares en Inglaterra, Colombia e Italia. Un ejemplo cercano es el debate generado en el Congreso de la Nación en torno al aborto legal, seguro y gratuito, donde dos posturas diferentes se enfrentaron.

Una de las herramientas que visibilizó la polarización son las redes sociales mediante el proceso de segmentación de los algoritmos, en consonancia con gustos e intereses de los usuarios, donde terminan navegando en una burbuja informativa que influye considerablemente en su opinión sobre el mundo.

Más allá de la opinión de los usuarios, algunos siguen sosteniendo la importancia en el voto de las expresiones de sectores empresariales, sindicales, políticos, eclesiásticos, periodísticos, y todos aquellos que abarcan el famoso círculo rojo y que le ha dicho “game over” a Cambiemos. Creen, con encuestas en mano, que un candidato alternativo de la oposición puede ganar. Cambiemos aprovecha esta situación para victimizarse y dejar correr con confianza al rival. Una estrategia milenaria: “El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo”, decía Sun Tzu en su libro El Arte de la Guerra.

En este contexto de precampaña, ya todos sabemos a dónde apuntará el mensaje de los candidatos de la oposición: la economía. Mientras, Cambiemos realiza estudios para saber cual será el apropiado enfocado en aquellas cuestiones emotivas o de transformación individual.

El calendario electoral indica que aún hay tiempo y que todavía no está nada dicho en torno a los comicios presidenciales, menos en Argentina. Cambiemos corre con ventaja por tener toda una maquinaria electoral que sabe utilizar. Sin embargo, Cristina Kirchner y Roberto Lavagna, hoy los candidatos de la oposición que estarían mejor posicionados, podrían de manera sorpresiva desarrollar una estrategia clara de campaña y transformar su mensaje económico en verdaderos fragmentos discursivos que recorran en 360 grados todas las esferas del espacio público. Más aún, historias que impacten en casi todo el ecosistema digital y atrapen también a los más de 1.200.000 jóvenes de entre 16 y 18 que este año votarán por primera vez. Quien conquiste esa nueva geografía electoral, quizás sea el que tenga, además, la capacidad de persuadir a la mayoría del electorado. En poco tiempo lo sabremos.

El autor es consultor en comunicación. Licenciado en Ciencias de la Comunicación con posgrado en Comunicación Política y Opinión Pública.

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