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Las bodas de oro de John Lennon y Yoko Ono: pasión intensa, arte y activismo

“Todos mis pequeños planes y proyectos quedaron perdidos, como sueños olvidados. Parece que todo lo que estuve haciendo hasta ahora fue esperarte a vos. De ahora en adelante, sé exactamente hacia dónde se dirige mi vida. Parece que todo lo que estuve haciendo hasta ahora fue esperar el amor”. Este fragmento de Real Love, canción que compuso John Lennon en 1979 y que el resto de The Beatles grabó para el segundo volumen de Anthology editado en 1996, probablemente sea el que mejor sintetiza lo que sintió al enamorarse de su segunda esposa, la artista Yoko Ono, con quien se casó el 20 de marzo de 1969. Hoy, la pareja más importante de la historia del pop estaría celebrando sus bodas de oro.

La relación de John y Yoko fue intensa desde el comienzo. Desarrollaron una interdependencia en la que ella cumplía un rol maternal y lo cuidaba constantemente. Para él, su vínculo con su compañera era similar al de una maestra y su alumno. Derek Taylor, encargado de prensa de Apple, cuenta en Anthology que “Yoko tomó el lugar de todos en la vida de John. Desde que se conocieron, ella fue su vida y él fue la suya. No tenían vida por fuera de ellos dos”.

En 2012, Yoko Ono admitió al diario inglés The Telegraph que, de alguna manera, ella y Lennon arruinaron sus carreras al estar juntos. Muchas anécdotas reflejan la incomodidad que sintió el resto de los miembros de The Beatles cuando John empezó a llevarla a las sesiones de grabación, un hecho que aumentó la tensión entre ellos, ya que no admitían a nadie en el estudio.

En la famosa entrevista que Lennon dio al periodista David Sheff para la revista Playboy en 1980, confesó que encontrar a Yoko fue como “cuando conocés a tu primera mujer y abandonas a los amigos del bar y ya no vas a jugar más al fútbol o al pool con ellos”. Y agrega: “Una vez que encontré a la mujer, ellos dejaron de interesarme. No era consciente de eso en aquel momento, pero era lo que estaba pasando. En cuanto la conocí, fue el final de los muchachos. Pero resulta que éramos famosos y no la pandilla del bar local”.

Por el lado de Ono, si bien ella ya tenía un nombre en el circuito artístico, su figura terminó eclipsada por la fama de su marido. Sin embargo, para ellos nada de esto importó. El amor que sentían estaba por encima de todo. Cómo canta John en Dear Yoko: “Nada en el mundo es como nuestro amor […]. Los dos somos en realidad uno solo”.

Cuando John conoció a Yoko

John y Yoko se conocieron en 1966 cuando el músico fue invitado a la preinauguración de una muestra que había montado la artista japonesa en la galería Indica en Londres, titulada Unfinished Paintings and Objects. Allí estaban expuestas algunas de las obras conceptuales más polémicas de Ono, como una manzana apoyada sobre una columna.

La obra que más impresionó a Lennon fue Ceiling Painting/Yes Painting, una escalera que llevaba al techo, donde había un catalejo en el que podía leerse la palabra YES (). En la entrevista a Playboy, explicó por qué le gustó la exposición: “En ese momento, lo que se llamaba arte avant-garde supuestamente era interesante, pero no era más que porquería negativa. Todo era ‘anti’, anti-arte, anti-establishment. Pero ese mensaje positivo, ese ‘YES’, hizo que quisiera terminar de ver la muestra”.

Ceiling Painting/Yes Painting
Ceiling Painting/Yes Painting

John Dunbar, dueño de la galería, le presentó a Yoko, que le entregó una tarjeta que decía Breathe (Respira), cosa que el Beatle hizo. Otra de las obras que le llamó la atención fue Hammer A Nail, que era una tabla de madera en donde la pieza artística se formaba con el aporte de cada asistente, que debía clavar un clavo sobre ella. Lennon quiso hacerlo, pero ella lo detuvo porque la exhibición todavía no se había inaugurado. Ante la insistencia de Dunbar, que le decía que estaba ante un millonario que podría comprar su arte, ella dijo que le dejaría hacerlo a cambio de cinco chelines. El músico, que se dio cuenta de que Ono estaba más interesada en preservar sus obras que en venderlas, le respondió que le daría cinco chelines imaginarios a cambio de un clavo imaginario.

A partir de allí, ambos se cruzaron esporádicamente en eventos e intercambiaron cartas y llamados telefónicos. De hecho, para justificar por qué recibía tantos llamados a su casa, Lennon le dijo a su primera esposa, Cynthia Powell, que se trataba de una artista que le pedía dinero para “su basura avant-garde”. En una ocasión, Yoko, que estaba colaborando con el músico experimental John Cage en Notations -un libro que recopilaba partituras originales de artistas contemporáneos- le pidió un manuscrito original de The Beatles y él le entregó el de la canción The Word. Antes se lo había pedido a Paul MCcartney, quien se negó a darle el material.

“Half a room”, de Yoko Ono
“Half a room”, de Yoko Ono

Tiempo después, en 1967, John patrocinó una exhibición de la artista en la galería Lisson de Londres titulada Half-A-Wind, que consistía en objetos pintados de blanco y cortados a la mitad.

En 8 mayo de 1968, mientras su esposa se encontraba de viaje, John invitó a Yoko a su casa para componer música experimental. Esa noche grabaron lo que sería Unfinished Music No. 1: Two Virgins, el primer álbum de su trilogía de música avant-garde. Su portada es célebre porque aparecen los dos completamente desnudos. Después de registrar voces, alterar cintas, crear efectos de sonido y loops, “hicimos el amor al amanecer”, confesó John en las notas del disco.

Unfinished Music No. 1: Two Virgins
Unfinished Music No. 1: Two Virgins

Al otro día, Cynthia Powell regresó a su casa y, según relata en su libro A Twist Of Lennon, vio a Ono con su bata y su marido sólo se limitó a decir “hola”. Fue el fin de su primer matrimonio y el inicio de su nueva relación.

Al año siguiente, John y Yoko decidieron formalizar su unión, pero lejos de la prensa y los paparazzi. Primero pensaron en hacerlo en un ferry camino a París, para llegar a Francia recién casados, pero por problemas con la visa de Ono les resultó imposible. Tampoco pudieron casarse en territorio galo porque les exigían un tiempo mínimo de residencia.

La boda en Gibraltar fue cerrada, rápida y sencilla
La boda en Gibraltar fue cerrada, rápida y sencilla

Finalmente, Peter Brown, uno de los encargados del management de The Beatles y viejo allegado a la banda, les sugirió ir a Gibraltar, que es un territorio británico de ultramar en la frontera con España. El 20 de marzo de 1969 se dirigieron hacia allá vestidos de blanco en su avión privado y se casaron en una ceremonia que no duró más de diez minutos en el registro civil del consulado británico. Sólo estuvieron presentes Brown y un fotógrafo contratado para la ocasión.

Para ellos fue especial haberse casado en ese lugar porque, para los griegos, el peñón de Gibraltar era una de las columnas de Hércules y el final del mundo conocido por el hombre. John cuenta en Anthology que le gustaba el sentido simbólico que tenía y por eso lo consideró la roca fundacional de su vínculo con Yoko.

La pareja no pasó ni un día en Gibraltar. Apenas dieron el sí volvieron a París, donde estuvieron unos días y almorzaron con Salvador Dalí, para luego ir a Ámsterdam a celebrar su luna de miel.

Como sabían que su casamiento iba a captar la atención de todos, decidieron que su estadía en la capital holandesa no sea un viaje romántico sino una acción concreta para pedir por la paz.

Un mensaje de paz

En el marco de su luna de miel, entre el 25 y el 31 de marzo de 1969, John y Yoko se alojaron en la suite presidencial del hotel Hilton de Ámsterdam y se quedaron todos esos días en la cama. Fue el famoso Bed-in for Peace, una forma pacífica de protestar contra la Guerra de Vietnam. La pareja recibió a la prensa y al público en pijamas, rodeados de flores, una guitarra y carteles que decían Hair Peace (Paz capilar) y Bed Peace (“Paz en la cama”).

La “cama de la paz” (Getty)
La “cama de la paz” (Getty)

Con esta acción buscaron desplazar de los medios los titulares sobre la violencia y reemplazarlos por noticias sobre dos personas que piden por la paz. Hubo un segundo Bed-in en mayo en Montreal, Canadá, donde se grabó Give Peace A Chance.

El 31 de marzo viajaron a Viena para dar una conferencia de prensa en donde inauguraron una nueva forma de transmitir su mensaje, el bagism, que consiste en envolver completamente el cuerpo con una bolsa para liberar a las personas de los prejuicios. De esta forma, dejarían de concentrarse en el aspecto físico y prestarían atención al mensaje. “Si todo el mundo fuera al trabajo en una bolsa, sólo se juzgaría a las personas por su calidad interior. Lo llamamos ‘comunicación total'”, explicó el compositor de Imagine en el programa de televisión de David Frost.

Todas estas peripecias que pasaron los dos durante esas semanas de marzo están contadas con sumo detalle en The Ballad Of John And Yoko, un sencillo de The Beatles en el que participaron sólo Lennon y McCartney porque George Harrison estaba de viaje y Ringo Starr filmando una película con el comediante Peter Sellers. Para el productor George Martin, esta canción fue el principio del fin: “Fue el inicio de su propia forma de grabar. Aunque fue atribuida a The Beatles, no sonaba como un tema de la banda. De todas maneras, para ese momento John, en su mente, ya había dejado el grupo”, relató en Anthology.

Un regalo por las bodas de oro

Para celebrar las bodas de oro de John Lennon y Yoko Ono, el 22 de marzo se reeditará Wedding Album, el álbum que cierra la trilogía de música experimental que grabaron juntos. En el lado A está John & Yoko, casi 23 minutos de los dos diciendo el nombre del otro con diferentes sentimientos, efectos y tonalidades. Amsterdam, en el lado B, es una recopilación de entrevistas, sonidos y conversaciones que surgieron durante el Bed-in. Al igual que la edición original de 1969, ésta también incluirá una caja llena de souvenirs de la boda, con fotos, una imagen de la torta de casamiento y una copia del acta de matrimonio.

Wedding album
Wedding album

En Grow Old With Me, el músico le dice a su amada “Envejece conmigo/Lo mejor está por venir/Cuando llegue nuestra hora/Seremos uno”. Conmueve pensar que John y Yoko estuvieron juntos doce años, hasta que el ex Beatle fue brutalmente asesinado el 8 de diciembre de 1980.

En ese tiempo, no sólo fueron la pareja más excéntrica del pop por sus particulares acciones, sino que funcionaron como una dupla creativa desde antes de que la gran banda de Liverpool llegara a su fin.

John y Yoko fueron una fuente de inspiración mutua. Él le dedicó muchas canciones de amor, como Oh Yoko!, al igual que ella, quien escribió para él Yes, I’m Your Angel. John reconoció muchas veces que, aunque su nombre no aparezca en los créditos, su esposa aportó mucho a sus composiciones. De hecho, en 2017 fue reconocida como coautora de Imagine, ya que parte del contenido de la canción se encuentra en su libro Grapefruit de 1964.

Lennon admitió que lo que sintió cuando se enamoró de Yoko fue único: “Esto es más que un disco exitoso, más que el oro, más que ninguna otra cosa… Estar con Yoko me libera, me completa. Sin ella, soy una mitad”. Su pasión es palpable en todas las cosas que hicieron juntos. Por eso, a cincuenta años de su casamiento, recordar la historia de amor de John y Yoko es también invocar al amor puro e incondicional, ése que transforma, ilumina y llena de dicha el corazón.

Como dice la canción Love del álbum Plastic Ono Band de 1970: “El amor es libre, libre es el amor/El amor es vivir, vivir el amor”.

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