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La hipocresía según Francisco

(Foto: AFP)”Hipócrita es el que finge tener ciertos sentimientos, creencias o virtudes. Quien finge oculta la verdad. Se hace ver lo que no es. El hipócrita busca las apariencias, usa capas de maquillaje para esconder la realidad…y cuando se da esa diferencia entre apariencia y realidad, el Señor usa un adjetivo: hipócrita”, dijo el Papa (Santa Marta, 8/3/19). “Palabra que Jesús emplea muchas veces para calificar a los doctores de la ley, a los fariseos, son hipócritas porque hacen ver una cosa pero piensan otra, como lo dice la misma etimología de la palabra” (Santa Marta, 6/6/17).
En su mundo el hipócrita piensa que todos aparentan, que el otro siempre miente y que hasta la verdad puede usarse para ocultar la realidad. Justo López contaba que dos dirigentes de la vieja República de Checoslovaquia se encontraron de casualidad en la estación de trenes de Bratislava y uno dirigiéndose al otro le preguntó: “¿A dónde vas?”. El otro le respondió: “A Budapest”. A lo que el primero le replic..

(Foto: AFP)

"Hipócrita es el que finge tener ciertos sentimientos, creencias o virtudes. Quien finge oculta la verdad. Se hace ver lo que no es. El hipócrita busca las apariencias, usa capas de maquillaje para esconder la realidad…y cuando se da esa diferencia entre apariencia y realidad, el Señor usa un adjetivo: hipócrita", dijo el Papa (Santa Marta, 8/3/19). "Palabra que Jesús emplea muchas veces para calificar a los doctores de la ley, a los fariseos, son hipócritas porque hacen ver una cosa pero piensan otra, como lo dice la misma etimología de la palabra" (Santa Marta, 6/6/17).

En su mundo el hipócrita piensa que todos aparentan, que el otro siempre miente y que hasta la verdad puede usarse para ocultar la realidad. Justo López contaba que dos dirigentes de la vieja República de Checoslovaquia se encontraron de casualidad en la estación de trenes de Bratislava y uno dirigiéndose al otro le preguntó: "¿A dónde vas?". El otro le respondió: "A Budapest". A lo que el primero le replicó: "Tú me dices que vas a Budapest para que yo crea que vas a Praga, cuando en verdad vas a Budapest, ¿no?".

¿Cuántos discursos apelan al bien común ocultando un interés particular? ¿Cuántos dirigentes van a sacarse la foto con el Papa para hacer un proselitismo hipócrita? ¿Hubiera sido posible la desaparición de personas si los jueces no transformaban sus juzgados en un teatro y los habeas corpus en una apariencia de juicio? ¿Cuántos enriquecimientos irregulares se disimulan a diario? Ante los cambios de gobierno, ¿cuántos dirigentes se quitan la "chaqueta vieja" y se ponen la "camisa nueva"? ¿Cuánta hipocresía colectiva hay en el hedonismo verde que disfraza con la libertad el derecho a la eliminación del hijo violando la ley de Dios y los derechos humanos?

En tiempos de Cuaresma

Así se llaman los cuarenta días anteriores a la Pascua cuando la Iglesia nos invita a meditar sobre las jornadas de aquellos hechos trágicos y gloriosos que protagonizó Jesucristo. Lo imaginamos con aquel grupo de apóstoles, rodeado de la gente del pueblo, caminando entre los olivos en el Jardín de Getsemaní. En el instante cuando, ya entrada la noche, Judas Iscariote se acerca, le da un beso y los soldados detienen a Jesucristo. Herodes, el Sanedrín presidido por Caifás y los sacerdotes principales, Pilatos y la muchedumbre, la condena, cargando la cruz, las heridas, la sangre mezclada con el sudor del Señor, los clavos, la crucifixión, la corona de espinas, la muerte y la resurrección.

A lo largo de esas escenas hay muchos actos de hipocresía. El beso de Judas. Los sacerdotes del Sanedrín y el propio Caifás que, conociendo las Sagradas Escrituras, urden falsos cargos contra Jesucristo simulando actos de justicia. Y Pilato que, debiendo decidir, se lava las manos. ¿No es acaso el lavarse las manos un acto de hipocresía? El mirar para otro lado ante el caído no es otra cosa que un hipócrita "lo veo, no lo quiero ver y es mejor que parezca que no lo vi".

La realidad y las apariencias

Dice el Papa: "La hipocresía no es el lenguaje de Jesús. La hipocresía no es el lenguaje de los cristianos. Un cristiano no puede ser hipócrita y un hipócrita no es cristiano" (Santa Marta, 6/6/2017).

El caso de los doctores de la ley que someten a la prueba a Jesús haciéndole una pregunta capciosa: "¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?".

"El hipócrita tiene esta doble cara, pero Jesús conoce su hipocresía, y dice claramente: '¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario'. Jesús responde siempre con la realidad a los hipócritas y a los ideológicos. La realidad es así, todo lo demás es hipocresía o ideología. Pero esta es la realidad: 'tráiganme un denario'. Y muestra cómo es la realidad, respondiendo con la sabiduría del Señor: 'Den al César lo que es del César —la realidad es que el dinero tenía la imagen del César— y a Dios, lo que es de Dios'", prosigue Francisco.

La hipocresía de los que mandan

En un cuento de niños para abogados, un iuslaboralista hace muchos años publicó una nota sobre la naturaleza jurídica de la relación de empleo público. Contaba que en cierta ocasión dos bandas de pibes de peleaban por el dominio de su barrio, el más fuerte ganó e impuso "reglas" de convivencia. Los ganadores se manejaron en adelante con un alto grado de arbitrariedad. Los otros les dijeron: "Ustedes también tienen que cumplir las reglas". Entonces ellos dijeron: "¡Ah, no! Nosotros ganamos el poder para dictar las reglas, no para someternos a su cumplimiento". Aunque parezca infantil, esta hipocresía se da muchas veces entre nosotros y el Estado, por ejemplo, con el empleo precario de "contratados" para cubrir necesidades permanentes y aun de trabajo "no registrado". O las violaciones habituales a los procedimientos en las contrataciones de obra pública. ¿Y los beneficios de la deuda pública? ¿No son todos actos de hipocresía custodiados por los doctores de la ley positiva?

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