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Horacio Rodríguez Larreta ensayó con sus colaboradores para el debate y apuesta a definir la elección en primera vuelta

Horacio Rodríguez Larreta (Crédito: Santiago Saferstein)
Horacio Rodríguez Larreta (Crédito: Santiago Saferstein) (Santiago Saferstein/)

Desde la administración porteña empezaron a machacar en las últimas semanas con que la elección es de tres vueltas, pero Horacio Rodríguez Larreta instruyó horas después de las PASO a sus colaboradores a hacer “lo que sea” para alcanzar el 50% de los votos, ganar en primera vuelta y evitar un balotaje con Matías Lammens.

El jefe de Gobierno persigue, desde hace años, un solo objetivo: ser presidente. Un triunfo en primera vuelta ayudaría a robustecer su figura y posicionarlo políticamente como un referente de peso de una coalición opositora, si es que Alberto Fernández revalida su victoria del 11 de agosto.

Por estas horas, Rodríguez Larreta ensayó para el debate que mantendrá esta noche junto a Lammens, Matías Tombolini y Gabriel Solano, estimado en una hora y 25 minutos de duración y dividido en cuatro bloques: “autonomía, justicia y seguridad”, “educación, salud, cultura y desarrollo humano”, Vivienda, ambiente y desarrollo productivo” e “infraestructura y gestión urbana”.

Fernando Straface, secretario General porteño, y Marcelo Nachón, responsable del área de Medios, trabajaron en la puesta en escena y personificaron a los principales candidatos, a pesar de que el debate, por su modalidad, no permite mayores cruces entre los postulantes. El equipo de campaña de la Ciudad tiene estudiado, y medido, de que este tipo de eventos “no cambian el voto”. “A lo sumo lo ratifican”, aseguran.

En esa línea, en la sede del gobierno local apuntan a que pase lo más inadvertido posible.

Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta junto a Matías Lammens, el tenista Rafael Nadal y Marcelo Tinelli, en el 2016 (Prensa GCBA)
Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta junto a Matías Lammens, el tenista Rafael Nadal y Marcelo Tinelli, en el 2016 (Prensa GCBA)

Straface y Nachón son dos de los funcionarios porteños incluidos en la lista de los diez asistentes que acompañarán a Rodríguez Larreta a los estudios de televisión, en el barrio de Once, en los que se llevará a cabo el debate. El resto se reparten entre Eduardo Machiavelli -jefe de campaña-, Karina Fernández -a cargo de la estrategia de la comunicación-, Christian Cohelo y Federico di Benedetto -colaboradores de extrema confianza-, y los principales candidatos: Diego Santilli, Martín Lousteau, Guadalupe Tagliaferri y Maximiliano Ferraro.

El reglamento del debate, acordado sobre el filo por los responsables técnicos del jefe de Gobiernos y del Frente de Todos, permite que los candidatos solo puedan contar con un ayuda memoria sobre el atril. Y nada más. Rodríguez Larreta, que buscará mostrarse como un gestor, estudia desde hace algunas semanas para la ocasión.

En la reunión semanal de campaña del martes -un encuentro que reúne semanalmente a Machiavelli, Fernández, Di Benedetto, Cohelo, Facundo Carrillo, el legislador Agustín Forchieri, del riñón de Santilli, Juan Pablo Arenaza y la diputada Carmen Polledo, a cargo de parte del financiamiento electoral, entre otros- se hizo un análisis de la situación electoral.

Las encuestas varían. Se ubican en torno al 50% -el jefe de Gobierno llegó a ese número en agosto con el voto en blanco proyectado- pero dentro del margen de error. Por eso los estrategas de la campaña insisten con que la elección es de tres vueltas. Es mejor plantearlo así y, en todo caso, dar el golpe de efecto con un triunfo en primera vuelta y no al revés: instalar que se gana el 27 de octubre y que después el presidente de San Lorenzo fuerce un balotaje.

Horacio Rodríguez Larreta y Marcos Peña, junto a Diego Santilli (Prensa GCBA)
Horacio Rodríguez Larreta y Marcos Peña, junto a Diego Santilli (Prensa GCBA) (Sabrina Montero/)

Para evitar eso, Rodríguez Larreta echó mano a todo el aparato del Estado en los barrios del sur de la Ciudad, en algunas de las comunas en las que más fuerte se hizo el Frente de Todos. “Clientelismo estilo PRO”, bromean desde el equipo de campaña. En las villas, reunieron a punteros barriales. Martillaron con que la conducción era de Rodríguez Larreta. Ni de Macri. Ni del Frente de Todos.

En los barrios del norte, los estrategas detectaron miles de vecinos que no votaron en las PASO. Más de 150 mil. Se trata, según los estudios, de potenciales votantes de Macri y de Rodríguez Larreta. En su mayoría, de la tercera edad. Están obsesionados en la búsqueda de voluntarios con movilidad para llevarlos a votar el domingo 27.

Desde la Ciudad siguen de reojo la campaña de Mauricio Macri que tuvo su debut en las Barrancas de Belgrano, en el norte porteño, y lo llevó por estas días a Mendoza, Tucumán, Neuquén y Misiones.

Belgrano es el barrio por excelencia del votante del PRO.

La imagen presidencial, en ese sentido, no sufrió demasiado el impacto de la devaluación post PASO, como en el Gran Buenos Aires. En la Ciudad, se mantiene. Pero el equipo de campaña local prefiere mantenerse autónomo de Casa Rosada. Sin embargo, en estas horas confirmaron desde Casa Rosada la idea que daba vueltas por los despachos oficiales y de la que se habló en la reunión de la campaña porteña el martes: el acto, que prevén multitudinario, frente al Obelisco, como parte de las giras del “Sí se puede”. El cierre de la campaña nacional en la ciudad de Buenos Aires.

Los estudios focales encargados por la Ciudad dan cuenta de que la radicalización el votante porteño es positiva para las aspiraciones de Rodríguez Larreta y de Macri. La llaman “la resistencia” frente al avance del Frente de Todos. El acto en las narices del Obelisco será el sábado 19. El fin de semana anterior a las elecciones. El Presidente tiene previsto después cerrar en Córdoba, el jueves 24. Vidal haría lo propio, ese mismo día. Buscan un estadio de fútbol en la Provincia.

El evento en el Obelisco se presenta como una remake, en la campaña de 1983, de aquel histórico memorable discurso en el que Raúl Alfonsín leyó el preámbulo de la Constitución en una avenida 9 de Julio desbordada. Pero al estilo de Macri, que el lunes, en Tucumán, besó el pie de una señora que no paraba de gritar, después de cantarle el feliz cumpleaños y llamarla “Cenicienta”.

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