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Garino, y el click para relanzar su carrera: “Fuí al psicólogo y aprendí a disfrutar otra vez del básquet”

Patricio Garino es uno de los pilares de Sergio Hernández para el Mundial de China ( credits: Lima 2019)
Patricio Garino es uno de los pilares de Sergio Hernández para el Mundial de China ( credits: Lima 2019)

Por Pablo Cormick 

Patricio Garino es uno de esos jugadores que tiene todo lo necesario para que los hinchas se identifiquen con él. No es el más talentoso ni el que más puntos mete. Tampoco el que hace un lujo que deja a todos sorprendidos ni el que entrega esa asistencia que parece imposible. Pero, sin dudas, es el que mejor representa esa agresividad y entrega que caracteriza a los basquetbolistas argentinos y los hace elevar su valor en el mundo. Es el que se tira de cabeza para recuperar una pelota y el que defiende al rival más difícil. Es el que se esfuerza por tapar un lanzamiento cuando ya no parece haber respuesta. En definitiva, un competidor que se brinda al máximo por el equipo.

El alero es uno de los valores importantes del seleccionado argentino de básquetbol que sucedió a la Generación Dorada y que ya empezó a escribir su propia historia.

-¿Qué sensaciones te genera estar a pocos días de tu primer Mundial?

-Una ilusión muy grande. Tener la posibilidad de jugar un Mundial significa mucho. Es el sueño que tenía desde chiquito. Ya tuve la suerte de estar en unos Juegos Olímpicos y ahora voy a tener la experiencia de vivir un Mundial, que debe ser algo maravilloso.

-¿Qué objetivos te planteás para el torneo?

-Individualmente, nada en especial. Tengo un rol muy definido en el equipo. Por mi cabeza pasa tener una buena defensa, ser agresivo en todo momento y correr bien la cancha. El objetivo principal es el colectivo. Lo más importantes es conseguir la clasificación a Tokio y por qué no luchar por una medalla. Sabemos que va a ser algo difícil y tenemos que ver dónde estamos parados porque con este plantel nunca tuvimos la posibilidad de competir contra equipos de alta calidad como son los europeos, así que a partir de ahí será un gran desafío.

-Este será el primer torneo de máximo nivel en el que no vas a tener a Andrés Nocioni, un referente para vos, como compañero. ¿Cómo tomás esta situación?

-Es un nuevo y lindo desafío. No soy el único del equipo que va a sentir más protagonismo. De la Generación Dorada queda solamente Luis, y más allá de Facu o Nico Laprovittola, los demás nunca hemos tenido un torneo con un protagonismo importante. Es un paso que tenemos que dar para ver dónde está cada uno individualmente, asimilar esas sensaciones, esa presión de tener que estar bien porque el equipo lo necesita. En definitiva, va a ser distinto porque cuando las papas quemen, cuando el momento se ponga chivo, no va a haber ningún veterano más allá de Luis para que tire del carro, te motive o te explique alguna situación específica. Vamos a vivir todas sensaciones nuevas y será un aprendizaje muy grande para la mayoría de nosotros. Estaremos en el escenario más grande del mundo y tendremos que responder a distintas situaciones sin experiencia previa, sin ayuda.

Tras las lesiones, Patricio Garino recurrió al psicólogo para relanzar su carrera (credits: Lima 2019)
Tras las lesiones, Patricio Garino recurrió al psicólogo para relanzar su carrera (credits: Lima 2019)

-Mencionaste a Luis Scola. Él ha dicho muchas veces que ustedes deben ser protagonistas. Pero, igualmente, sigue ocupando un rol de líder y tiene mucha ascendencia sobre todos.

-Su esencia no cambiará nunca. Luis es lo que es por todos sus logros, por su trabajo, por su ética y su disciplina, y eso es lo que nos transmite a nosotros. Es difícil cambiarle ese rol, que él dé un paso al costado. Nosotros podemos tener ansiedad por tomar la posta de lleno, pero la realidad es que lo necesitamos en todo sentido. Luis es el más experimentado del plantel, incluso hasta más que el cuerpo técnico. Ya vivió cada una de las situaciones con las que nos vamos a encontrar y siempre vamos a recaer en él. El peso sobre sus hombros será mayor que el de otros torneos por nuestra falta de experiencia. Será nuestra locomotora, va a ser fundamental. Eso es algo de lo que todos somos conscientes.

-Se te reconoce como un jugador clave defensivamente. ¿Te gusta ocupar ese rol?

-Totalmente. El básquetbol de hoy en día se basa en especialidades de jugadores. Toda mi carrera pensé en ser un jugador completo, que pueda hacer un poquito de todo, lo cual me sirvió un montón. Esa es mi esencia, pero hoy en día se necesitan especialistas: un tirador, un base que arme juego y así. Mi valor más importante es la defensa, es en lo que me estuve concentrando durante estos años. No soy un jugador con tantos puntos en la mano o con facilidad para producir juego. Mi prioridad es la intensidad defensiva. Lo que busco es que el atacante me vea de frente y diga “uy, me está defendiendo Pato y me va a romper las pelotas todo el partido”.

-Sin embargo, tu aporte ofensivo no es para despreciar. Tenés un promedio de 9,3 puntos por partido en el seleccionado.

-No sería beneficioso para el equipo que ataquen cuatro y defiendan cinco. Estoy trabajando mucho, sobre todo en el tiro de 3 puntos, que tal vez las defensas no tienen tan en cuenta. El scouting de los rivales se enfoca en lo que yo pueda hacer en ataque y cada vez que tengo la oportunidad de tomar un tiro, debo hacerlo. Mi confianza en este aspecto ha crecido mucho en los últimos años. Me consideraba un especialista defensivo y ahora agregué armas ofensivas que necesitaba.

El número 29 que Garino luce en su espalda es en honor al año 2009. Fue cuando comenzó su vínculo con el seleccionado mayor invitado como sparring y también fue campeón del Sudamericano U15 y del Campeonato Argentino de cadetes con su club, Unión de Mar del Plata. También en 2009 decidió que viajaría a Estados Unidos para estudiar y jugar allí al básquetbol.

Patricio Garino en acción durante un duelo ante México en los Panamericanos de Lima (credits: Lima 2019)
Patricio Garino en acción durante un duelo ante México en los Panamericanos de Lima (credits: Lima 2019)

-¿Cómo fue dar ese paso de viajar tan joven a otro país?

-Cuando me llegó la oportunidad de ir a jugar a Estados Unidos con solo 16 años, les comenté la situación a mi papá y mi mamá y no dudaron. Para mi viejo fue fuerte, pero él tiene otras dos hijas mayores que yo. En cambio para mi mamá, de quien soy hijo único, fue más difícil y se lo bancó de una manera increíble. Me acompañó en el viaje hasta Orlando, adonde yo iba a vivir algo totalmente nuevo. Estuvo una semana conmigo y yo no lograba adaptarme, me enfermé y me quería volver. Pero ella me aguantaba y me decía que todo iba a estar bien. Hasta que llegó el día en el que me dejó en el colegio y le di la razón porque ya me sentía como en mi casa. Mi mamá había logrado transmitirme mucha seguridad y confianza. Algunos años después me enteré todo lo que ella sufrió y lloró en el viaje de vuelta.

El pasado 5 de mayo se celebró el Día de la madre en España. Para esa fecha, Baskonia decidió que los jugadores utilizaran el apellido de sus respectivas madres en las camisetas. Para difundir esa novedad, el club compartió un video en el que Pato llamaba a su mamá para contárselo. Por un partido, Garino fue Gullotta en honor a Alicia. “Mi vieja es todo. Siempre estuvo a mi lado, siempre lo va a estar y es una influencia muy grande en mi vida. Fue un detallazo increíble del Baskonia para todas las madres. Ella me venía pidiendo que me pusiera su apellido en la camiseta y yo nunca había accedido. Ese momento en el que la llamé y le conté que finalmente jugaría con la camiseta que ella soñaba fue muy emocionante. Pude darle el reconocimiento de todo lo que hizo por mí. Ella es mi mundo y todos los que me conocen saben lo que vale para mí”, dice Garino.

En 2016, tras su paso por la Universidad de George Washington Colonials, Garino participó de la Summer League con Orlando Magic y luego fue invitado a entrenarse con San Antonio Spurs. Allí compartió la pretemporada con Manu Ginóbili y Nicolás Laprovittola. Si bien Garino dejó una buena imagen, fue enviado al equipo de la Liga de Desarrollo, Austin Spurs. Una buena campaña le valió un contrato corto con Orlando, franquicia con la que disputó 5 partidos en la NBA. En 2017 la carrera del marplatense tomó otro rumbo al ser contratado por Baskonia, uno de los equipos más poderosos de España y animador de la Euroliga.

-¿Cuánto valor le das a tu paso por la NBA y cuánto a tus campañas en Europa?

Mi paso por la NBA fue una recompensa por la temporada que tuve en la Liga de Desarrollo. No estaba en mis planes ni era mi objetivo jugar en la NBA. Fue algo que me tomó por sorpresa y me dejó un poco en shock. No sentí que fui yo al 100% en esos partidos por la emoción y los nervios.

En Europa he crecido mucho más que en la NBA. Es una liga totalmente distinta, mucho más agresiva y difícil para los jugadores en todo sentido. Los viajes, las canchas, el estilo de juego, todo es más complicado. Yo necesitaba dar ese paso para cambiar mi forma de jugar que traía de la etapa colegial y universitaria de Estados Unidos. Estar en Europa es lo mejor que me pudo pasar.

Sin embargo, no todo fue como el alero esperaba. Entre fines de 2017 y comienzos de 2019 Garino atravesó un período de mala fortuna respecto a su salud. La primera situación que lo sacó de las canchas fue una doble fractura en la mandíbula. Un mes y medio afuera. Después, un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla derecha lo hizo parar 50 días. Y por último, una distensión muscular en los isquiotibiales, también de la pierna derecha. Esa seguidilla generó que Pato viviera momentos de angustia e incertidumbre.

Patricio Garino ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019
Patricio Garino ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019

-¿Cómo te influyó psicológicamente esa serie de lesiones?

Este año me pegó más que nunca en mi carrera. Fue un conjunto de sensaciones. La temporada anterior ya tuve que salir un par de veces de la rotación. Pero este año tenía que ser el de mi despegue, el que me diera un nombre en la liga. Y, nuevamente, las lesiones me lo impidieron. No sabía por qué me estaba pasando. Me replanteé todas las dietas, los cuidados y la disciplina que estaba teniendo. No sabía si era algo que yo hacía mal o solo mala suerte. Fue un bajón muy fuerte. Me quería volver a mi casa, no quería saber más nada. La sufrí mucho porque estuve mucho tiempo sin jugar y nada a mi alrededor me ayudaba. Fue una frustración muy grande saber que tenía el potencial y no podía demostrarlo. Que la gente empezara a dudar me jugaba más en contra. Mi orgullo y mi ego no me permitían pedir ayuda externa. Mi novia me hizo el aguante, me calmó y me bajó un poco las emociones. Ella me hizo ver las cosas de otra manera. Y después recurrí a un psicólogo que me hizo cambiar la mentalidad, me hizo dar cuenta de que las lesiones fueron solo accidentes y no mi culpa. Aprendí a disfrutar otra vez del básquetbol. Ya lo había empezado a tomar solo como un trabajo, me llenaba de presiones sin sentido y la cabeza se me iba para cualquier lado. Había dejado de ser yo, ese que está siempre con una sonrisa. Pero eso ya quedó atrás. Me siento mucho más relajado y valoro poder vivir de lo que amo.

El Mundial será una prueba importante para Garino y gran parte de sus compañeros. El protagonismo ya le pertenece a este grupo de jugadores que se ha ganado la oportunidad de demostrarle al mundo cuán lejos puede llegar. La meta será subir ese escalón que una cita de este tipo requiere. La pelota está en sus manos.

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