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“Exposición en tiempo real”: cuando la fotografía nos muestra cómo habitamos el presente

Por Laura Isola

Vivian Galban: Negativo, proceso y resultado
Vivian Galban: Negativo, proceso y resultado

¿Cuánto hace que no le piden que se quede quieto para sacarle una foto? ¿Cuánto que posó frente a una cámara?; ¿que mantuvo los ojos abiertos, ensayó una sonrisa módica, contuvo la respiración como si fuera una radiografía? Más aún, ¿recuerda el tiempo que hace que no tiene que  “esperar” para ver esa imagen, que no llevó el rollo a revelar, volvió a buscarlo y se encontró con cuántas fotos habían salido, con qué caras o qué paisajes?

Estas preguntas acerca del tiempo que ha transcurrido entre esa experiencia, la foto analógica, su preparación y el resultado de la imagen respecto de nuestra actualidad digital de la fotografía sobrevuelan de inmediato al entrar a Exposición en tiempo real de Vivian Galban. Son apuntes liminares de una experiencia mayor pero que sirven para dar inicio a una reflexión sobre todo lo que implica ese recorrido tecnológico y su impacto en las vidas, nuestras vidas, que están siendo duplicadas en millones de fotos.

Hágalo usted mismo

Para entender mejor el asunto hay que decir que la muestra que se exhibe en la galería Rolf es lo que me gustaría llamar performance fotográfica. Aquí reside una primera ruptura entre una exposición de fotos, más o menos convencional, imágenes enmarcadas y colocadas en las paredes para ser observadas con la propuesta de Galban. Las paredes están blancas o casi. Porque se irán poblando de las fotografías que se vayan tomando a lo largo de la duración de la muestra. Para ello, la artista construyó una camera obscura que es una instalación de madera, completamente en penumbras, ubicada en el centro de la galería. Ese lugar es donde se sacarán las fotografías y también el laboratorio en el que se revelarán para luego, sí, ser parte de la exposición futura.

Dicho de otro modo, las propias palabras de la fotógrafa son lo primero que cuelgan del muro: “Hola, bienvenido. Usted está siendo parte de la obra Exposición en tiempo real. En la sala de la galería Rolf Art, he construido una camera obscura. Resista la exposición en la posición de marca hasta que la luz roja se apague. Procese su imagen. Deje una huella fotográfica de su propio pasaje. Vivian Galban, Febrero – 2019 | Buenos Aires, Argentina”. De movida se advierte que es un trabajo en proceso tanto en la configuración de una muestra de fotografía como en el desarrollo de una idea sobre qué significa el “tiempo”, en tanto sea indagación y prueba. Mudar el taller del artista a la galería y poner en funcionamiento, en tiempo real, el modo de hacerse del conjunto de las obras de arte que vayan a ser vistas.

La galería como archivo

Cuando Rosalind Krauss publicó Lo fotográfico. Por una teoría de los desplazamientos no hizo sino liberar a la fotografía de un pensamiento que la tenía atada a unos criterios históricos que, sobre todo, limitaban la especulación teórica. Le dio soberanía respecto de la historia de la pintura. Según la teórica norteamericana, la disciplina que atañe a las imágenes reproducidas fotográficamente, a diferencia de la antes mencionada, reina en el archivo y no, en el museo. A su vez, en esos ensayos propone un campo específico para la teoría que la tenga en cuenta. Lo fotográfico, entonces, es menos sobre la fotografía sino sobre la producción intelectual que a partir de ese momento se puede desplegar en relación con ella. Por eso, la producción de Galban es una reflexión que se expande: es sobre fotografía, pero también es sobre lo rápido que vivimos, la ecología y una manera de habitar el presente.

Krauss convivió, contemporáneamente con sus reflexiones, con la decisión firme de las instituciones, y sobre todo del mercado, de hacer ingresar a la fotografía en el ámbito definitivo de las artes. Eso produjo un campo específico para el análisis y pudo operar dejando de lado la categoría de estilo para proponer una intervención en la noción de escritura. La lectura como análisis que esta teórica habilita sirve para la reelaboración (funcional y estratégica) de la producción fotográfica del siglo XX.  Sirvió, también, para como en este caso que las galerías se transformen en centros de experimentación: lugares de trabajo e investigación. Apuesta y riesgo que no sólo se traduce en ventas y mercado.

Cámara lúcida

“Este libro defraudará a los fotógrafos”, había advertido Roland Barthes antes de la aparición de La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. El ensayo largamente citado y conocido no tiene nada que ver con un trabajo sobre técnicas fotográficas ni estilos. Ni siquiera es a la manera estructuralista una clasificación. Para el Barthes de ese momento, la fotografía será una manera de indagar en lo que fue el sentido de su último tramo de obra: una ciencia del sujeto. Ponerse al servicio de la escritura, una teoría de “ficción” en la que todo debe ser leído como si le ocurriera a un personaje de una novela.

En esa estela, esta muestra, quizá, también defraude a los fotógrafos. Porque más allá de la técnica, conocida por los expertos y desconocida por los no iniciados, se teje una interrogación por la imagen fotográfica que la excede. ¿Cuál es el enigma que la hace fascinante, y en especial a ciertas fotografías? Según el autor de Fragmentos de un discurso amoroso, en la imagen fotográfica que es la reproducción analógica de la realidad existen elementos retóricos que pueden funcionar como mensaje secundario. La connotación, entonces, es asimilable a un lenguaje; por lo tanto la foto es un lenguaje.

Finalmente, ese tiempo interrumpido, esa plasmación de lo que fue, que es como define a la fotografía, lo lleva a postular casi un tratado sobre la muerte. Uno de los grandes temas de la filosofía. Hablamos de fotografía pero en realidad, estamos hablando de la muerte, parece decir en ese ensayo. Es un libro crepuscular, a todas luces: un tratado sobre el tiempo, la nostalgia y de nuevo, la muerte. Rubricado con la propia del autor a poco de su finalización.

Por su parte, Exposición en tiempo real realiza esa misma idea, la fotografía no es puro procedimiento sino un lenguaje para hablar del sujeto, con el agregado del tiempo presente. El experimento vintage de la toma única, el revelado manual y la copia en positivo sacude el escenario actual. Discute, con una temporalidad pausada, con silencios y medios tonos, el vértigo de la instantánea. Argumenta, con vehemente parsimonia, en cada uno de eso 8 segundos, la velocidad de la selfie. Polemiza, con calma, el sentido de la proliferación de todas las imágenes que somos, los miles de millones de píxeles que gastamos en darnos formas a nosotros mismos para descartarlos, perderlos y borrarlos en apenas unos segundos.

 

* Exposición en tiempo real, de Vivian Galban
De lunes a viernes de 11 a 20 horas
Hasta el 30 de marzo de 2019
Galería Rolf – Esmeralda 1353 – CABA

 

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