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Enrique Nosiglia querelló a Elisa Carrió por injurias

(Twitter: @elisacarrio)
(Twitter: @elisacarrio)

A las 12.40 de ayer, el dirigente radical Enrique “Coti” Nosiglia entró a los Tribunales de Comodoro Py. Pasó casi inadvertido.

Hacía calor y Nosiglia llevaba el saco de su traje en la mano. Lo acompañaban los abogados Carlos Fontán Balestra y José María Figuerero. Subió al tercer piso y se dirigió al juzgado de María Servini.

Tenía que ratificar la querella que le inició a la diputada nacional Elisa Carrió por el delito de injurias. La denuncia había sido hecha el 12 de septiembre pasado y por sorteo le tocó a Servini. El caso lleva el número 6409/2019 y ayer se presentó Nosiglia para ratificar personalmente lo que había presentado por escrito.

Infobae pudo acceder a la querella del histórico dirigente radical contra la diputada de la Coalición Cívica-Ari, quien es uno de los sostenes incondicionales de las políticas de Mauricio Macri.

Nosiglia se sintió injuriado por Carrió -de origen radical- por lo que había dicho en una entrevista publicada en el diario Clarín el 29 de junio pasado. Aquel reportaje llevaba como título “Cristina ya perdió, poner a Alberto fue un acto de desesperación”.

Nosiglia se consideró agraviado por la respuesta que dio Carrió a una pregunta que le hizo el periodista Santiago Fioriti en un pasaje de la entrevista.

P:”-¿El Gobierno tiene que incorporar más dirigentes peronistas en un eventual segundo gobierno?”

R:”-Sí, republicanos sí. Acá el objetivo es la República, no la ideología o los partidos.

P:-¿Puede darme algún nombre?

-No, no. Yo no distingo a la gente entre peronistas y no peronistas. Se divide entre decentes e indecentes. Pensá que yo he pagado muchos costos con el radicalismo, que todavía no se ha limpiado, pese a mi charla con Alfonsín. Yo le dije a él: “Si se van los corruptos yo me quedo”; y él me respondió: “andá nomás, hija”. Es decir, él eligió a los corruptos como Coti Nosiglia y otros”.

En la querella Nosiglia señaló que “Como se advierte, la imputada se ha referido a mi persona tildándome de “corrupto”. Se trata de un término cuya naturaleza queda bien clara desde el significado de la expresión, tanto desde el punto de vista del lenguaje corriente como desde el técnico. Decirle a cualquier persona que es corrupta equivale a sostener que ha estado implicada en maniobras cometidas contra el patrimonio estatal, que es tanto como decir el patrimonio de todos, y que ha obtenido un deleznable provecho personal como resultado de esas maniobras. No olvidemos que el artículo 32 de la Constitución Nacional equipara a los corruptos con los traidores a la Patria, es decir que se me está adjudicando una de las conductas más repudiables previstas por la ley argentina”.

Y agregó: “Pero si ya aparece como suficientemente grave esa acusación contra un destinatario genérico, en mi caso particular cobra particular sentido ofensivo, ya que tuve el honor de desempeñar la función pública durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, quien me distinguió designándome su ministro del Interior, cargo que ejercí con la mayor dedicación y esmero, y que me colmó de satisfacciones tanto en el plano personal como en el político. Mi pertenencia a la Unión Cívica Radical, a la cual he consagrado mi vocación política, me obliga a mantener en alto sus principios y, por lo tanto, a interponer esta querella en defensa de sus valores. Se comprenderá entonces el dolor profundo que me causa la expresión pública de la imputada. Me ha dicho que soy un corrupto, en una alocución que en absoluto requería que siquiera hiciera referencia a mi persona; y sin un contexto de interés público que siquiera permita encontrar algún sentido a semejante acusación. Simplemente para ilustrar un relato completamente autorreferencial, se llevó por delante muchos años de lucha honrada por el bien de mi Patria, y por construir al mismo tiempo una familia de la que me siento orgulloso. Todo ello es pisoteado con facilidad y ligereza por Carrió, tildándome de corrupto en forma desaprensiva y sin la menor consideración por las consecuencias de sus actos. Me queda además la tranquilidad de haberme presentado voluntariamente ante la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas al término de mi gestión, poniéndome a su disposición para cualquier requerimiento que, dicho sea de paso, nunca se ha producido”.

Nosiglia pidió que a Carrió se la condene al máximo de la pena que prevé el artículo 110 del Código Penal. Ese artículo establece que “El que intencionalmente deshonrare o desacreditare a una persona física determinada será reprimido con multa de pesos mil quinientos ($ 1.500.-) a pesos veinte mil ($ 20.000.-). En ningún caso configurarán delito de injurias las expresiones referidas a asuntos de interés público o las que no sean asertivas. Tampoco configurarán delito de injurias los calificativos lesivos del honor cuando guardasen relación con un asunto de interés público”.

Para concluir su querella Nosiglia escribió que “La imputada es una diputada nacional de larga trayectoria, tiene título de abogada y una larga trayectoria pública. Por lo tanto, tiene cabal conocimiento y comprensión de las con-secuencias de sus actos y de la naturaleza ofensiva de las expresiones con las que hizo referencia a mi persona. No puede dudarse entonces que actuó con plena conciencia de la dirección de sus actos y del resultado que provocaría, así como del carácter deshonrante de la expresión “corrupto” que relacionara con mi persona”.

Los casos de injurias son de instancia privada. Es decir que tienen que ser impulsados por el que se sintió ofendido. Ayer Nosiglia le dio impulso al caso por el que quiere que Carrió sea condenada a pagar 20.000 pesos de multa.

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