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En EEUU creen que el desembolso del FMI no está en riesgo, pero llegará después de lo que espera el Gobierno

El edificio del Fondo Monetario Internacional en Washington
El edificio del Fondo Monetario Internacional en Washington

El Fondo Monetario Internacional y la Argentina están ya (una vez más) haciendo camino al andar.

El calendario de las revisiones técnicas, que indicaba que en estos días debía tener lugar la quinta revisión del acuerdo stand-by, parece haber sido dejado a un lado, al menos momentáneamente. Y si se posterga ese examen trimestral de los números de la economía macrista, es altamente probable -casi una certeza a esta altura- que se estirarán también los plazos del próximo desembolso, que estaba previsto para mediados del mes que viene.

Esto quiere decir que los 5.400 millones de dólares que el Gobierno espera con ansiedad para enfrentar las probables turbulencias del tramo final de la campaña no llegarán en fecha. Es posible, incluso, que lleguen después de las elecciones de octubre. “Las demoras son normales”, le dijo a Infobae un experto de la capital estadounidense, veterano de negociaciones similares. “No debería haber problemas con las metas, que seguramente están cumplidas. Esto más bien parece indicar que algo no está fluyendo como se había previsto”, agregó.

Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne.
Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI junto con Alberto Fernández y Trevor Alleyne.

El escenario está lejos de anunciar una ruptura, lo que congelaría el desembolso. “No es una situación sin retorno”, indicó la misma fuente. Una decisión de ese tipo no se toma a nivel técnico sino que es el board del organismo el que lo decide. Y lo hace sobre la base de un incumplimiento grosero de las metas o condicionalidades contenidas en el acuerdo, en este caso un crédito stand-by de 57.000 millones de dólares a tres años con desembolsos trimestrales sujetos a la aprobación de las revisiones técnicas.

Las fuentes consultadas coincidieron en que los nuevos plazos del Fondo reflejan, en el peor de los casos, “un cambio de contexto”. El FMI debe todavía indicar cuándo iniciará la revisión técnica, un proceso que lleva usualmente unos diez días de trabajo en el terreno, codo a codo con los funcionarios de Hacienda y el Banco Central, y, según el caso, varias semanas más de consultas desde Washington.

No debería haber problemas con las metas, que seguramente están cumplidas. Esto más bien parece indicar que algo no está fluyendo como se había previsto

Esto le daría tiempo al organismo multilateral para analizar ese nuevo contexto político, que según un experto de Washington “va a tener influencia sobre el futuro de la relación entre las partes”. El panorama va a ser más claro con el diario del lunes posterior a las elecciones.

Los técnicos del FMI practicaron una pirueta cuando estaban ya casi en el avión rumbo a Buenos Aires. Primero postergaron una semana su viaje cuando de la noche a la mañana salió Nicolás Dujovne de Hacienda y en su lugar entró Hernán Lacunza. Con el cambio de interlocutores parecía razonable esperar unos días.

La reunión del FMI con Hacienda y el Banco Central, el sábado pasado
La reunión del FMI con Hacienda y el Banco Central, el sábado pasado

Pero luego el equipo del Fondo le cambió el carácter a la visita. El objetivo ya no sería examinar los avances del programa sino “analizar los recientes acontecimientos económicos y financieros y los planes de políticas del Gobierno”, así como reunirse “con asesores económicos de los principales candidatos presidenciales para intercambiar puntos de vista”, según indicó un vocero del organismo.

Esto último ya tuvo lugar, pero no fue todo lo que pasó. Desde el entorno de Alberto Fernández no desaprovecharon la ocasión servida para enredar al Fondo en la campaña. “El escenario se está poniendo espeso”, dijo en off the record un analista de la capital norteamericana.

Los observadores creen que el duro comunicado del candidato de Cristina Kirchner sobre las responsabilidades compartidas en la “catástrofe social” y los rumores sobre una supuesta percepción de “vacío de poder” en la Argentina fueron un anticipo de la negociación que se viene. El organismo rechazó “categóricamente” esos supuestos dichos, pero no hizo comentarios sobre el comunicado.

“Fue un mensaje para el Fondo”, dijo uno de los consultados por Infobae. “Alberto empezó a marcar la cancha”, agregó.

No es un misterio para nadie que el ex jefe de gabinete de Cristina quiere reformular el acuerdo con el FMI y retrasar el calendario de la devolución del crédito. Siguiendo esa lógica, estaría buscando una posición de fuerza sin esperar al resultado electoral. Para él, octubre ocurrió en las PASO. Y la misma percepción parece tener el mercado, a juzgar por su reacción de ayer.

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