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Elecciones en España: dos duelos televisivos encienden el último tramo de la campaña

(Reuters)

(Desde Madrid) España arranca la última semana antes de las elecciones generales que se celebrarán el domingo con la inédita situación de dos debates que se realizarán en días sucesivos, hoy lunes y mañana martes, a cinco días del comicio.

Este verdadero absurdo de que los cuatro principales candidatos -Pedro Sánchez por el PSOE, Pablo Casado por el PP, Albert Rivera por Ciudadanos y Pablo Iglesias por Podemos- se enfrenten en la televisión en el último tramo de la campaña, con el peligro de cometer errores imposibles de subsanar al realizarse tan cerca del acto comicial, es la manifestación de un proceso electoral donde el partido de gobierno lleva la clara delantera en las encuestas, con una oposición fragmentada, que tuvo poco tiempo de prepararse.

Sin embargo, al acercarse el turno electoral la campaña empezó a tomar calor, y la imposibilidad de que se concrete el tradicional debate cara a cara entre oficialismo y oposición (el PP vino perdiendo posiciones y está colocado bastante más atrás que el PSOE), se transformó en un acuerdo tácito entre los espacios políticos que buscan modificar un escenario que parecía cantado, obligando al presidente a aceptar los dos desafíos: el original, en Atresmedia, y el de la televisión pública, en RTVE.

Definitivamente, liderando las encuestas con el 28% de intención de voto y más de 129 escaños posibles, es el presidente Sánchez el que tiene más para perder con la realización de los debates, donde solo confirmó su asistencia a último momento y cuando ya no tenía más espacio para negarse. Su estratega, Iván Redondo, director del gabinete y virtual jefe de campaña, buscó evitar que Sánchez se sometiera al escrutinio previo del debate y sólo terminó aceptando el de Atresmedia porque era una oferta que incluía la participación de Santiago Abascal, del ultraderechista Vox. 

Santiago Abascal, líder del partido español de ultraderecha VOX (REUTERS/Susana Vera)
Santiago Abascal, líder del partido español de ultraderecha VOX (REUTERS/Susana Vera)

Esa propuesta encajaba perfectamente en la estrategia del miedo a la derecha homofóbica y franquista que lo llevó a recuperar buena parte del electorado de izquierda que se fue con Podemos, pero se encontró con un escollo insuperable, que fue la decisión de la Junta Electoral de impedir la presencia de Abascal porque su partido carece de representación parlamentaria en el parlamento nacional.

Así, el partido que más creció desde la crisis generada por el separatismo catalán, cuestionando la debilidad del PP para defender “los valores de España”, el que genera más rechazo del electorado (más del 64% asegura que jamás lo votaría) pero también el que podría llevarse buena parte del electorado indeciso (25% según las encuestas), no estará presente en ninguno de los dos debates.

Para suplir esa ausencia, Vox viene desplegando su propuesta por las redes sociales y, sobre todo, por WhatsApp, transformándose en el partido más activo en materia digital, enfervorizando a un electorado muy enojado con los líderes del PP, que agita la bandera en contra del aborto que es legal en España desde hace 10 años y contra la inmigración.

Así como el PSOE tuvo la capacidad de recuperar a su electorado desde la gestión que encabeza Sánchez a partir del momento en que logró la moción de censura contra Mariano Rajoy, hace diez meses, el PP fue perdiendo representatividad electoral. Hoy es la primera minoría en el parlamento, con 134 escaños, pero las encuestas lo colocan con una expectativa que no llega al 18%, 75 escaños, seguido a tres puntos porcentuales por Ciudadanos, que llegaría a 49 escaños. Vox estaría rondando los 30 escaños.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias (REUTERS/archivo)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (REUTERS/archivo)

La derecha tiene la chance de unirse, como ya lo hizo en Andalucía, donde logró desplazar al PSOE en un acuerdo histórico que modificó el panorama político en ese histórico bastión socialista. Pero si el electorado se comportara como predicen las encuestas, no alcanzaría la mayoría para hacerse del gobierno.

Tampoco lograría mayoría el PSOE con Podemos. En principio, le faltarían entre 10 y 15 escaños. Pero podría apelar con cierta facilidad a los partidos separatistas, aunque con el peligro de abandonar el centro de la escena. En cambio, si lograra convencer a Ciudadanos de formar gobierno, ni siquiera necesitaría a Podemos. El problema, aquí, es que el propio Rivera declaró que “Sánchez es un peligro para España. Lo que se dirime en las urnas es un ‘si’ o un ‘no’ a España. Y Sánchez es un ‘sí’ a Podemos y los separatistas”, aparentemente guiado por su propio electorado, que tiene verdadera fobia por el actual presidente del gobierno.

Así las cosas, el panorama actual es el de un virtual empate entre los dos bloques, el de la izquierda, liderado en forma contundente por el PSOE, y el de la derecha, liderado por un debilitado PP, que lucha por recuperar el centro de la escena después de la moción de censura que sacó a Rajoy del gobierno y viene siendo empujado por los fanáticos de Vox, nacidos de su propio seno.

Sánchez consiguió acceder al poder tras una moción de censura contra Mariano Rajoy, del PP (EFE)
Sánchez consiguió acceder al poder tras una moción de censura contra Mariano Rajoy, del PP (EFE)

De aquí al miércoles, no se hablará de otra cosa que los debates, justamente lo que el PSOE pretendía evitar. Para esta noche no se esperan estocadas definitivas de parte de la oposición ya que todos necesitan llegar a mañana bien parados, dispuestos a dar el tiro final.

En las tertulias televisivas y radiales los periodistas y expertos se preguntan. ¿Y si Sánchez desiste al segundo debate? ¿Será Abascal el más beneficiado por no tener la chance de equivocarse frente a las cámaras? ¿Casado recuperará centralidad o perderá más todavía frente a Albert Rivera?

Los españoles  y las españolas se sentarán esta noche masivamente frente a la televisión para ver a sus candidatos. En RTVE se espera un rating importante, sobre todo porque al ser la televisión pública, ofreció su señal gratuita para los canales que estén interesados. La previa, como en los grandes partidos de fútbol, empezará dos horas antes. Y también hay un programa posterior para analizar quién ganó y quién perdió en la primera partida. Difícil que alguien se pierda estos momentos de definición donde, para muchos, se juega el destino de una España más o menos apegada a la Constitución.

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