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El nuevo federalismo y el juego político nacional

(Télam)El mapa político argentino comienza a reconfigurarse y emerge como un actor central el ciudadano olvidado, especialmente el patagónico, que ha crecido políticamente mucho más que la dirigencia llena de mañas de una política vieja.
El federalismo no solo se desvirtúa con el manejo centralizado de recursos económicos y presupuestarios. Sobre todo se resiente el federalismo con prácticas políticas que lo niegan. En la sociedad ya hay una nueva concepción política en cuanto a lo que el orden federal debe ser, en Argentina se debe escuchar a los ciudadanos que ya no son arrastrados por promesas o por frases hechas de glorias y reivindicaciones del pasado que solo remiten al fracaso.
Estos días el actor central es el ciudadano, que ejerce como elector para apoyar un proyecto que o bien toma su voz como fundamento, o solo lo usa para prometerle cosas que no pide ni necesita, para luego no cumplir. Los relatos vacíos ya no tienen espacio.
Neuquén deja una lección clara: los aparatos nac..

(Télam)

El mapa político argentino comienza a reconfigurarse y emerge como un actor central el ciudadano olvidado, especialmente el patagónico, que ha crecido políticamente mucho más que la dirigencia llena de mañas de una política vieja.

El federalismo no solo se desvirtúa con el manejo centralizado de recursos económicos y presupuestarios. Sobre todo se resiente el federalismo con prácticas políticas que lo niegan. En la sociedad ya hay una nueva concepción política en cuanto a lo que el orden federal debe ser, en Argentina se debe escuchar a los ciudadanos que ya no son arrastrados por promesas o por frases hechas de glorias y reivindicaciones del pasado que solo remiten al fracaso.

Estos días el actor central es el ciudadano, que ejerce como elector para apoyar un proyecto que o bien toma su voz como fundamento, o solo lo usa para prometerle cosas que no pide ni necesita, para luego no cumplir. Los relatos vacíos ya no tienen espacio.

Neuquén deja una lección clara: los aparatos nacionales no tienen poder frente a ciudadanos de las provincias que reconocen que el juego nacional los perjudica. Esta realidad obliga a transformar un federalismo formal en un federalismo real.

Este domingo y hoy podemos ver las distintas reacciones de la política "nacional" ante la victoria de un partido provincial en una provincia patagónica.

La atención de los protagonistas de la competencia electoral por el poder nacional estuvo puesta en el recurso energético que se extrae de Neuquén. Algunos, para fortalecer expectativas económicas de continuidad; otros, para desestabilizarlas y apostar a más incertidumbre.

Se buscó nacionalizar la campaña con el uso de un repertorio degradante plagado de trolls e insultos, donde la descalificación como método de penetración comunicacional fue un verdadero fracaso. El uso escandaloso de encuestas que buscaban orientar el voto ya no permite creer en la magia de las estadísticas.

En segundo término, la atención estuvo puesta en las elecciones provinciales como un prólogo de lo que serán las nacionales. Los protagonistas de la política nacional estuvieron pendientes hasta último momento para ver si festejaban, felicitaban o denunciaban el resultado de los comicios; y al final quedó demostrada la relación hipócrita e instrumental con los candidatos en competencia.

Lo que sí compartieron todos los actores nacionales es una concepción de la política provincial que ignora al ciudadano que vive y se desarrolla en la Patagonia, en relación con otros hombres y mujeres iguales, y todos ellos decidiendo la conformación de su propio gobierno provincial para gestionar y promover esa vida en común, fuertemente arraigada en esa comunidad y en ese suelo.

La política nacional niega existencia al ciudadano provincial, solo mira al sur con ánimo extractivo. Las mujeres y los hombres patagónicos saben esto. Desde siempre han sufrido este atropello al federalismo. Tal vez por esta razón sea que desde nación no han podido anticipar los resultados de la elección. Porque no pueden ver lo que niegan, porque no pueden comprender lo que no ven.

El funcionamiento tradicional del federalismo está quebrado y, especialmente desde el sur, los ciudadanos reclaman otra representación. Plagadas de liderazgos cómplices de intereses nacionales de poder, las provincias patagónicas han sido sujeto pasivo de los arreglos de dirigentes que pensaron más en sus conveniencias que en los intereses de los ciudadanos que decían representar.

Chubut y Río Negro son lo que viene, y ambas reflejan esta situación de saqueo y de hartazgo de ser sistemáticamente relegados por el poder central. El federalismo ciudadano está en marcha y los patagónicos están protagonizando este proceso.

El autor es politólogo. Asesor del Gobierno de Chubut.

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