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El desesperado pedido del doble femicida de las turistas israelíes: “Métanme en la jaula de un zoológico con mis 37 gatos”

La última leyenda que circula en torno al doble femicida Gilad Gil Pereg, el hombre que repta, maúlla y dice ser gato, es casi un gag: se dice que un preso le quiso enviar alimento para gatos y que otro intentó meter una rata en la celda aislada de la cárcel San Felipe, Mendoza, que ocupa el israelí de 36 años acusado de matar a su madre y a su tía.

Otros presos intentaron atacarlo con fierros.

Eso no es todo. Según pudo saber Infobae, a uno de los peritos le reveló:

Uno de mis sueños era ser padre.

-¿Tuvo novia?

-Nunca estuve con una mujer. Soy virgen.

-¿Y con quien pensaba tener un hijo?

-Por inseminación artificial. Ya tenía elegida a la mujer indicada.

-¿Quién era?

-Mi madre.

Gil Pereg fue detenido el 25 de enero. Un día después, la Policía mendocina encontró los cuerpos de las mujeres: estaban enterradas en la casa del imputado. Su madre Pyrhia Saroussy, 63 años, fue estrangulada y su tía Lily Pereg, de 54, asesinada de tres tiros.

Ellas habían ido a visitarlo el 11 de enero: el doble crimen ocurrió al día siguiente.

Gil Pereg, entre perros. En la cárcel actúa como un gato

La versión del acusado es que estuvieron unas diez horas en su casa y luego las acompañó a la parada del colectivo. “Después las quise ubicar en el departamento donde estaban parando, pero no aparecieron”, declaró en su denuncia.

No le creyeron.

Aunque tenía dinero como para vivir mucho mejor, Pereg dormía en un colchón sobre el piso, rodeado por sus gatos. No se bañaba y hacías sus necesidades en el patio. Además había gatos disecados.

Hace dos semanas se difundió un video, en apariencia grabado por un guardiacárceles, en el que un centinela abre la puerta de la celda del penal de San Felipe, y se ve a Pereg desnudo, reptando, maullando como un felino enojado y tirando la mano como si pretendiera arañar a ese hombre.
Desde entonces lo llaman “El hombre gato”.

Gil Pereg en su casa, en el exacto lugar donde enterró a su madre y a su tía
Gil Pereg en su casa, en el exacto lugar donde enterró a su madre y a su tía

Infobae también accedió al insólito pedido que Pereg le hizo a los jueces. El descargo del acusado estuvo cargado de desesperación.

-Necesito compañía. No puedo estar solo las 24 horas. No soy una persona, soy un gato y necesito estar acompañado por gatos, no por por personas. No puedo tener contacto con personas. Piensan que soy un loco, no pueden entender que alguien pueda vivir como yo, como un gato. La solución mínima es que me traigan a la celda dos o tres gatos, mínimo. Aunque eso no va a solucionar mi problema. Yo estaría bien con prisión domiciliaria, vigilado por muchos policías, o toda la Policía, todos armados. Yo no haría nada. No me quiero escapar. Quiero que me traigan a todos mis gatos. A mis 37 gatos. Mis 37 hijos. No sé cómo los están cuidando. Si están bien o están mal.

Los jueces lo miraban absortos.

Pereg prosiguió con otro pedido increíble.

-Otra solución es mandarme al zoológico y ponerme en una jaula con todos mis gatos juntos. Son mis hijos. No puedo estar con personas. Mándenme a un zoológico. En una jaula con 37 gatos. Quiero estar con ellos. Ahora, en la celda, miro la pared me explota la cabeza. No sé dónde estoy y pienso en ellos.

Necesito compañía. No puedo estar solo las 24 horas. No soy una persona, soy un gato y necesito estar acompañado por gatos, no por por personas. No puedo tener contacto con personas. Piensan que soy un loco, no pueden entender que alguien pueda vivir como yo, como un gato. La solución mínima es que me traigan a la celda dos o tres gatos, mínimo. Aunque eso no va a solucionar mi problema

El enigma

“La principal hipótesis es que había una deuda de por medio. Él planificó todo, hasta antes de los asesinatos denunció que le habían robado una pistola calibre 9mm y dos armas calibre 38″, dice una fuente con acceso al expediente.

Pyrhia Saroussy y Lily Pereg, madre y tía de Gil, las víctimas del doble crimen
Pyrhia Saroussy y Lily Pereg, madre y tía de Gil, las víctimas del doble crimen

Aunque ahora cobra fuerza otra teoría: que el doble asesinato tuvo que ver con su obsesión: los gatos. “Quizá su madre le dijo algo o lo retó porque la suciedad de la casa o quiso sacarle los gatos”, dice una fuente con acceso al expediente.

Pero las armas fueron encontradas en su casa. Con la 38 mató a su tía, según opinaron los forenses.

Tenía 40 armas registradas a su nombre, pero sólo aparecieron dos. Hubo un tiempo en que, cuentan, tenía una casa de comidas y se hacía llamar “Floda Reltih” (Adolf Hitler al revés).

“Yo soy un gato”, dijo Pereg en la cárcel
“Yo soy un gato”, dijo Pereg en la cárcel

Para los investigadores, Pereg actuó con sangr fría y simula.

Sus abogados lo definen como un misántropo que amaba más a los animales que a las personas. Que no le importaba la humanidad.

Tenía 40 armas registradas a su nombre, pero sólo aparecieron dos. Hubo un tiempo en que, cuentan, tenía una casa de comidas y se hacía llamar “Floda Reltih” (Adolf Hitler al revés)

De hecho, uno de ellos recordó una de las primeras frases que pronunció el israelí cuando se reunieron con él: “La gente es lo peor. Viviría lejos de las personas. No tendría contacto con ellas. Sólo con los animales. Ellos me entienden. Y yo a ellos. Somos lo mismo”.

“Las pericias nos dan la razón, es inimputable”, dice Maximiliano Legrand, uno de sus abogados. Otro enigma en la vida de Pereg es su pasado en Israel. Una versión es que le dieron de baja del Ejército porque una vez corrió desnudo por un campus.

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