Noticias De Bariloche

El cuadrilátero de la deuda

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

Las reservas internacionales volvieron a ubicarse por debajo de los 50.000 millones de dólares. Con un agravante: desde diciembre de 2015 al país ingresaron netos 123.620 millones de dólares en concepto de deuda según el registro del Banco Central. Lo que quiere decir que el despilfarro de esas divisas ha sido brutal.

En lugar de engrosar las reservas internacionales, favorecer la producción o apuntalar sectores que necesitan divisas para importar determinados bienes o servicios, la deuda que el país tomó se perdió en partidas ociosas. Según datos del BCRA, 79.069 millones de dólares se fueron en fuga de capitales, 7.338 en remisión de utilidades de las empresas al exterior y 36.993 millones en intereses. Podemos decir que los dólares que entraron por la deuda por cómo fueron administrados no ayudaron en nada al país. A pesar de ese fenomenal ingreso de divisas hoy vivimos mucho peor. En estos cuatro años el desempleo creció a 10,6%, la pobreza a 35%, los salarios perdieron un 18,8% de su poder adquisitivo, la economía es un 4,8% más chica y la industria se retrajo un 7,7%. El legado del gobierno es temible: un deterioro generalizado de todos los indicadores sociales y productivos, junto a una enorme carga de la deuda.

A fines de dimensionar a que nos enfrentamos, desde el OCEPP estimamos los vencimientos de deuda por moneda y tipo de acreedor que tendrá la próxima administración. Entre 2020 y 2023 hay vencimientos de capital e intereses equivalentes a 183.092 millones de dólares, incluyendo tanto deuda en moneda extranjera como local. Al descomponer observamos que 147.824 millones de dólares se deben pagar en moneda extranjera, de los cuales 62.759 tienen como acreedor al sector privado. En particular, en 2020 los vencimientos en moneda extranjera con el sector privado ascienden a 21.028 millones de dólares. Este monto incluye la carga del reperfilamiento, que pateó pagos de 2019 al 2020.

Resulta relevante descomponer la deuda por moneda ya que pagar deuda en moneda local supone menos exigencias que la deuda en moneda extranjera. Asimismo, es importante desagregar la deuda por acreedor: sector público, sector privado y organismos internacionales. El primero consiste en organismos del sector público (ANSES, Banco Nación, Banco Central, etc). Las condiciones de refinanciación son más sencillas y flexibles. El segundo se trata de acreedores locales y extranjeros, cuya voluntad de prestar se mueve en función de la “confianza” y tienden a moverse en manada. Allí las condiciones de refinanciación se vuelven mucho más complejas en el contexto actual, de hecho, desde enero de 2018 que Argentina está afuera del mercado internacional de deuda. Por último, los organismos internacionales mantienen una lógica propia, y muchas veces cohesionada entre ellos, que está influenciada por cuestiones políticas. Por lo tanto, un desafío a afrontar por el próximo gobierno es el tipo de vencimientos que se avecinan. Predomina el peor tipo de deuda: en dólares con el sector privado y organismos internacionales (Ver cuadro).

Cuadro 1. Vencimientos de capital e intereses por moneda y acreedor. En millones de dólares.

En esta dinámica tiene una gran responsabilidad el gobierno actual. En 2015, los vencimientos proyectados para 2020 con el sector privado ascendían a 7.264 millones de dólares, de los cuales apenas 3.323 millones de dólares correspondían a moneda extranjera. El 87% de los vencimientos en moneda extranjera y el 83% de los vencimientos totales se explican por lo actuado en estos años.

El aspecto financiero de la restricción externa será un gran desafío para la economía argentina en los próximos años. En el período anterior el superávit de cuenta corriente (principalmente la balanza comercial) alcanzaba para equilibrar al sector externo: hoy ya no. Esto es particularmente preocupante en un contexto donde la Argentina se encuentra aislada del mercado financiero internacional, por lo que las posibilidades de refinanciación de la deuda son acotadas o inciertas. Así llegamos al cuadrilátero de la deuda: (1) elevados vencimientos, (2) mayormente en dólares, (3) principalmente con el sector privado y organismos internacionales, y (4) aislados financieramente.

Frente a este escenario, un cambio profundo en la política económica se presenta tan urgente como necesario.

El autor es economista del OCEPP. Magister en Desarrollo Económico.

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