Noticias De Bariloche

Dólar y bonos enfrentan otra difícil prueba esta semana: reaparecen Cristina Kirchner y Axel Kicillof

(Foto: DYN)

Un nuevo espaldarazo de los Estados Unidos le permitió al Gobierno zafar de una situación complicadísima. El visto bueno de la cúpula del FMI para permitirle al Central que intervenga en el mercado cambiario usando reservas tranquilizó las aguas cuando parecía inevitable que el dólar se fuera directo al techo de la banda cambiaria. Pero finalmente la cotización mayorista cerró por debajo de los $45 y ayudó para que reboten fuerte las acciones (se registraron subas de 10% el viernes) y que los bonos encontraran un piso luego de ventas furiosas la semana anterior.

La estabilidad cambiaria de las últimas jornadas requirió esfuerzos adicionales. El Central subió las tasas de interés a un nivel récord del 74% anual, el Banco Nación salió a vender para aumentar la oferta y el Central también operó en el mercado de futuros. Esta artillería gruesa ni siquiera fue suficiente para derrumbar al dólar, pero al menos impidió que trepara al techo de la banda ($51,45).

El mensaje para los inversores que surgió del Comunicado de Política Monetaria difundido por el Central no dejó margen para las dudas: las reglas establecidas en el acuerdo con el FMI se borraron de un plumazo, pese a la resistencia del staff técnico del organismo. La política de flotación del dólar quedó para otro momento y las reservas pasaron a ser el instrumento para estabilizar la cotización, cuando hasta hace un par de semanas eran poco menos que intocables.

El Central no está dispuesto a empezar a perder reservas tan rápido. Por eso, para reducir la volatilidad del dólar el Gobierno mandó al Banco Nación a vender dólares y el BCRA volvió a subir las tasas, a más del 74%.

Este esquema procura atraer inversiones en pesos y reducir el proceso creciente de dolarización, típico de los períodos preelectorales pero que en este caso arrancó incluso antes de lo previsto. Por supuesto se trata siempre de apuestas de corto plazo, aunque la incertidumbre política es tan alta que son pocos los que se animan. Aún cuando hay cierto compromiso para mantener al dólar quieto, nadie puede estar seguro de cómo seguirá la dinámica en las próximas semanas.

La fuerte suba que tuvieron las acciones argentinas en Nueva York al menos alcanzó para borrar la caída abrupta que habían sufrido la semana anterior, en medio de una verdadera ola de pánico. Y demostró que efectivamente hay algunos inversores dispuestos a realizar una apuesta en activos argentinos, ante la caída muy fuerte de precios. Este proceso se notó menos en el mercado de bonos, a pesar de que los rendimientos continúan arriba de 15% anual en dólares en el caso de los más cortos.

Mayo será un buen termómetro para calibrar la expectativa de los mercados, porque debería ser un mes más tranquilo para el dólar. Sobre todo teniendo en cuenta que históricamente se registra el mayor volumen de liquidación del sector agroexportador.

La expectativa es que esa mayor oferta de divisas del campo alcance para que al menos el Central no salga a vender reservas en forma prematura. En el Gobierno creen que tarde o temprano el BCRA tendrá que intervenir para evitar turbulencias, especialmente después del 22 de junio, cuando ya se conozcan las fórmulas presidenciales que competirán por la presidencia. Cuanto más se demore el proceso mejor.

El jueves Cristina Kirchner hablará en la feria del libro y un día después Axel Kicillof se presentará en Washington. Los mercados siguen con atención las encuestas y no están dispuestos a darle al kirchnerismo ni el beneficio de la duda

Pero antes habrá otros episodios que seguirán alterando a los mercados, claramente de tinte político. Esta semana habrá novedades por el lado de la oposición. El “plato fuerte” será el jueves, cuando Cristina Kirchner reaparezca públicamente para presentar “Sinceramente” en la Feria del Libro. No será fácil que la ex presidente dé indicios claros sobre su voluntad de presentarse en los comicios, aunque los inversores lo dan como un hecho.

Las expresiones de Cristina serán un nuevo test que deberá atravesar el mercado, temoroso de un regreso del kirchnerismo. Y aunque cada palabra sea analizada, posiblemente no habrá nada que pueda decir la ex presidenta que produzca calma. Lo inversores no le dan ni siquiera el beneficio de la duda.

Otro alto exponente del kirchnerismo dará la cara en los Estados Unidos. Será el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, quien hablará el viernes invitado por el Wilson Center, un “think tank” de Washington que hace dos años habilitó su “Argentine Project”.

Kicillof repetirá allí lo que le viene diciendo a inversores con los que se viene reuniendo en privado en las últimas semanas:

. Será inevitable renegociar el acuerdo con el FMI. Básicamente porque luego de los últimos cambios ya no hay reglas y porque los compromisos asumidos a partir del 2021 resultan muy complicados de cumplir.

. Descarta la opción de una “renegociación unilateral” para el resto de la deuda pública, es decir los bonos emitidos en el mercado. De esta forma, busca tranquilizar a los inversores sobre una supuesta intención de declarar un nuevo default.

. Al mismo tiempo manifestará que resulta muy difícil esbozar un plan económico a partir del 10 de diciembre sin saber qué es lo que dejará el Gobierno, teniendo en cuenta la volatilidad del dólar y la caída de la actividad económica. Sin conocer cuál será el punto de partida es muy difícil adelantar cuál será el camino a seguir.

El grueso de los empresarios más influyentes de la Argentina se comprometieron a darle apoyo a Mauricio Macri en la previa electoral. Los une el espanto ante una posible vuelta del kirchnerismo, aunque ganaron más con Cristina que ahora

La convocatoria de parte del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para que la oposición se sume a la firma de 10 compromisos quedó sepultada antes de ver la luz. Sergio Massa y Roberto Lavagna, los principales referentes de no kirchneristas ningunearon la iniciativa, con argumentos bastante parecidos. Ambos consideraron la iniciativa como un “manotazo de ahogado” del Gobierno ante la fuerte pérdida de confianza.

La propuesta, que tiene escaso peso faltando meses para las elecciones presidenciales, sirvió solamente para que los empresarios manifestaran su apoyo. Algunos no dudaron en exagerar su alcance, como Gastón Remy, titular de IDEA, que la calificó como “una oportunidad histórica“. La mayoría de los hombres de negocios llegó a un pacto no escrito: dejar de lado las críticas a Mauricio Macri por la falta de resultados económicos y unirse ante el espanto que les genera la perspectiva de una victoria kirchnerista.

SEGUÍ LEYENDO: Lavagna le contestó a Macri con su propia propuesta de 10 puntos para un gobierno de “unidad nacional”

 

Contactanos

Tu opinión y experiencia en el sitio es muy importante para nosotros. Aguardamos tus comentarios.