Inicio Bariloche y la Región Demasiadas dudas se ciernen sobre la economía municipal

Demasiadas dudas se ciernen sobre la economía municipal

Publicidad

Pasan los años y cambian los gobiernos, pero el vaivén de las cuentas públicas del municipio corre siempre entre márgenes previsibles, con un déficit operativo que no desaparece pero tampoco se desboca, y con problemas estructurales de solidez a toda prueba.

Pero esa medianía entra en terreno incierto cuando -en momentos como el actual- una crisis generalizada de la economía pone en riesgo los ingresos futuros o directamente impone proyecciones pesimistas. El municipio ya se enfrenta a un cuadro complejo con la eliminación del fondo sojero, que aportó unos 120 millones de pesos en la última década y fue el principal sostén de la obra pública.

También podría incorporar nuevos costos con la declarada voluntad del gobierno nacional de suprimir los subsidios al transporte urbano.

Ese escenario condiciona la elaboración del presupuesto 2019, que debe ser presentado el 30 de septiembre. La secretaría de Hacienda no aportó todavía dato alguno sobre los lineamientos que piensa seguir para esa ordenanza clave.

Los requerimientos de información al Ejecutivo municipal sobre ese punto encontraron un cerrado silencio. Tampoco la concejal oficialista y presidente de la comisión de Economía en el Deliberante, Julia Fernández, brindó mayores indicios para despejar esas dudas.

Anemia de recursos

Una de las debilidades congénitas del municipio es el alto costo de la masa salarial, que representa casi el 80% del total del gasto.

La consecuencia directa es el escaso margen para la realización de inversiones de capital -que se agrava aun más con la caída del fondo sojero- y también para desplegar planes sociales.

Un síntoma claro es el monto asignado a la partida de obra pública con recursos propios en el presupuesto vigente, que es de solo 122,1 millones de pesos. La cifra representa el 7,05% del gasto total.

El concejal opositor Daniel Natapof (FpV) descontó que en el futuro próximo los lastres que arrastra el municipio en materia económica se van a acentuar y consideró que las consecuencias más serias se verán “por el lado del desempleo y las crisis social”.

Dijo que “el cuadro es extremadamente preocupante, por motivos obvios” y observó que el gobierno del intendente Gennuso “no parece acusar recibo”.

Natapof señaló que si bien muchos de los problemas que afectan a la economía local derivan de decisiones del gobierno nacional, “el que está en la trinchera es el municipio, y no se ve que haya una preparación para enfrentar la crisis”.

Dijo que le resulta especialmente alarmante la situación del transporte público. “El municipio va a tener una caída de los ingresos en términos reales, y ni hablar si tiene que salir a generar un subsidio para el transporte” afirmó Natapof.

Agregó que “en el Concejo la secretaría de Hacienda nunca aporta datos ni proyecciones, si es que existen. Hoy debería estar haciendo prospectiva de escenarios futuros, definir una estrategia a seguir y trabajarla con la oposición. Pero lo que hay es una negación de la realidad”.

Convocarán a Quintana

La concejal Julia Fernández (Juntos) dijo que esta semana pedirán desde la comisión de Economía la presencia del secretario Diego Quintana para tener un “pantallazo general” de la situación del municipio.

Afirmó que en parte la futura política económica municipal se asentará en el Código Unico de Habilitaciones Comerciales, que el Concejo trata por estos días y cuya aprobación quedaría atada al presupuesto.

Sin embargo, según la presentación efectuada a la prensa, ese proyecto tendría como finalidad el ordenamiento y simplificación de los trámites, y no una mejora tangible en los ingresos.

Consultada sobre eventuales cambios en la matriz tributaria, Fernández dijo que “todos los años hay modificaciones” pero hasta ahora “no está conversado” en el seno del oficialismo de qué forma afrontarán el 2019. Señaló que el presupuesto “está en elaboración en las áreas”.

Fernández dijo a modo de ejemplo que la creación de la tasa al turista para realizar obras específicas “fue una respuesta” del tipo de las que se podrían aplicar.

También señaló que “está en análisis cómo se va a subsanar la falta del fondo sojero”. Se excusó de hacer otras evaluaciones, que corresponderían a la órbita del Ejecutivo.

Pensar el mediano plazo

Manuel García es contador de planta del municipio, fue secretario de Hacienda en los años 90 y hoy trabaja en el Tribunal de Contralor.

Entendió que el municipio necesita encontrar la forma de “salir del día a día” y trabajar un poco más con mirada de mediano plazo. Criticó que históricamente se haya trabajado con presupuestos distorsionados, “que después nunca se cumplen”. Especialmente descalificó la inclusión entre los ingresos de la cuenta “crédito adicional”, que hoy es de 115 millones de pesos y tiene ejecución cero, porque no es otra cosa que un mecanismo artificial para “inflar” el monto general.

Si bien es baja en proporción cuando se la contrasta con el presupuesto, la deuda del municipio también demanda un atento seguimiento. Más aun desde que el pasivo se engrosó con la suscripción de un crédito del plan Castello por 2,5 millones de dólares.

El presupuesto del año en curso reservó 194 millones de pesos para la amortización de deudas. Pero en marzo pasado los incumplimientos exigibles reconocidos por el municipio superaban los 250 millones de pesos. Hoy ese número sería igual o mayor.

Aunque la suma puede sonar manejable en el contexto de la masa presupuestaria total (1.729 millones) lo cierto es que la capacidad real de pago que tiene el municipio se ve limitada por el déficit crónico. En marzo pasado la secretaría de Hacienda cifró el rojo en unos 10 a 15 millones de pesos mensuales.

En la deuda está incluido un incumplimiento con la Afip que el contador García calculó en no menos de 50 millones de pesos, sin contar los intereses. Consideró que es un tema para tratar con el mayor cuidado, porque “se trata de una deuda sujeta a la aplicación de la ley penal tributaria”. Con el Soyem el municipio acumula atrasos de retenciones al salario que nunca fueron transferidas por unos 40 millones de pesos, mientras que la deuda con proveedores varios no bajaría de 150 millones.

La deuda por el plan Castello para ejecutar un puente sobre el Ñireco y obras en el cementerio no son un problema inmediato porque los primeros pagos vencerán en el próximo período de gobierno. Pero igual genera preocupación porque es una operatoria atada a los saltos impredecibles del dólar.

El concejal Natapof insistió en señalarlo como “un endeudamiento que en este momento es injustificable”, en cambio su par Julia Fernández dijo que las condiciones del empréstito son convenientes y negó que sea motivo de zozobra para el municipio.

Leer mas

Publicidad

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here