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Delía, el trabajador silencioso, confía en Argentina: “No le tenemos miedo a nadie”

Marcos Delía fue de la partida en el duelo ante Nigeria (Reuters)
Marcos Delía fue de la partida en el duelo ante Nigeria (Reuters)

Las luces apuntan a Luis Scola. Los elogios condecoran a Facundo Campazzo. Las felicitaciones le inflan el pecho a Patricio Garino. Marcos Delía, en cambio, sale tranquilo, en silencio, con el dulce sabor de la victoria en su boca pero sin expresar demasiada euforia. El trabajo ya fue hecho y Argentina avanzó de ronda tras conseguir triunfos en los dos primeros partidos del Mundial. El pivote del seleccionado de Sergio Hernández juega con serenidad y compromiso. Del mismo modo se presenta al mano a mano.

-¿Qué sensaciones te deja haber conseguido la clasificación a segunda fase?

-Estamos muy contentos porque logramos el primer objetivo que habíamos venido a buscar, por el que estuvimos trabajando durante tantas semanas. También estoy satisfecho por la respuesta del equipo ante un rival tan duro. Para Nigeria era ganar o quedarse afuera y nosotros demostramos carácter para sacar el partido adelante.

-¿Qué resaltás del juego de Argentina frente a Nigeria?

-Destaco que fuimos intensos y constantes durante los 40 minutos. Más allá de algunos parciales de ellos, que sabíamos que iban a ocurrir porque suelen tener esos picos de rendimiento, esa constancia nos permitió ganar. Trabajamos muy bien, manteniendo la idea y sabiendo que en un momento íbamos a quebrar el partido.

-¿Cómo lograron equiparar la lucha por los rebotes a pesar de las claras diferencia en la contextura física?

-La disputa física fue muy dura. Ellos cargaban mucho al rebote ofensivo y corrían cuando recuperaban la bola. Sabíamos que sería así porque Nigeria tiene la capacidad para realizar ese tipo de acciones. Nuestra arma, en la que nos apoyamos más, es la disciplina, la comprensión del juego y saber jugar sin balón. Si proponíamos una lucha física era probable que perdiéramos, entonces nos apoyamos en nuestras virtudes para complicarlos, para trabarles sus ofensivas y para hacerlos sentir incómodos.

-¿Fue importante la mayor experiencia de ustedes en el ámbito FIBA?

-Sí, es algo que pesa mucho porque los jugadores formados en el básquetbol universitario o acostumbrados a la NBA se sienten incómodos cuando tienen que jugar en el mundo FIBA. Hay mucho contacto, se defiende distinto, se juega con otro cuidado de las posesiones y otras ideas de juego. Cuando se enfrentan dos equipos parejos, el que conoce mejor el estilo FIBA tiene una pequeña ventaja que no te garantiza nada, pero si sos inteligente y la sabés aprovechar te puede llevar a la victoria.

Delía es uno de los pilares defensivos de Argentina (Reuters)
Delía es uno de los pilares defensivos de Argentina (Reuters)

-¿Cómo evaluás tu rendimiento individual en este inicio del Mundial?

-Me siento bien. Estoy ayudando al equipo en lo que me necesita. Cumplo una tarea que conozco porque hace mucho que me dirige Sergio y sé lo que él espera de mí. Con mis compañeros nos conocemos, sé cómo hacer para que jueguen cómodos y ellos también me conocen y saben qué puedo darles. Estoy contento con mi arranque y con el comienzo del equipo.

-¿Qué es exactamente lo que le aportás al juego colectivo?

-En ataque, fundamentalmente los bloqueos y hacer el rol rápido. Nosotros tenemos un perímetro con un tiro de tres puntos peligroso y a veces esos roles o cortes al aro atraen ayudas y liberan buenos tiros que para nosotros son fundamentales. También, ocupar espacios y jugar sin la pelota. Atrás, como casi siempre me toca el pivote rival, me encargo de la defensa del pick and roll. También trato de ayudar cuando nuestros bases presionan mucho para tapar el hueco que queda cuando los rivales intentan penetrar. Y, por supuesto, ayudar en el rebote.

Las explicaciones de Delía son claras y didácticas. El interno, un obrero sin estridencias en la cancha, pero que habla afuera de ella, lleva 42 presencias consecutivas en la selección nacional.

-¿Por qué tenés tanta vigencia en el seleccionado?

-Fue un proceso largo. El primero que me convocó fue Julio Lamas en 2011, quien me empezó a llevar desde joven para que fuera teniendo rodaje. Son muchos años en los que fui sumando experiencia e hicieron que llegara a un punto de madurez en el que sé lo que debo hacer para cumplir con lo que se espera de mí y estoy preparado para eso. Hoy, con 27 años, estoy contento de tener la oportunidad de sentirme útil para el equipo. Todo este tiempo que pasó se plasma en lo que soy como jugador. La apuesta que hicieron conmigo en su momento dio resultados.

-¿Te molestan las críticas de los que no entienden este trabajo silencioso y pretenden que tengas mayor protagonismo?

-No, yo estoy acá porque el entrenador confía en mí y porque mis compañeros confían en mí. Entiendo lo que tengo que hacer y busco realizarlo siempre perfecto y al máximo. Yo juego para el equipo, para mí, para mi familia y para toda la gente que quiero.

-Pero, ¿vos las leés o no les prestás atención?

-No estoy pendiente de los medios de comunicación o de las redes sociales. Solo tengo Instagram, que lo uso para subir fotos y distraerme un rato. No uso Twitter y no le presto atención a lo que escriben ahí. Estoy bastante aislado de eso.

-¿Cuánto aprendiste, y seguís incorporando, de compartir equipo con Luis Scola?

-Mucho. Ya va más allá del básquetbol o del entrenamiento. La mentalidad competitiva que tiene y cómo se mantiene aggiornado en un deporte que cambia tanto. Es impresionante.

-¿Cómo ves el futuro de Argentina en el torneo?

-Nuestro próximo paso es Rusia, con el que jugamos un amistoso la semana pasada. Los conocemos, ya que todos juegan en Europa y los hemos enfrentado con nuestros clubes. Tengo mucha confianza en que si hacemos un buen trabajo podemos ganar y, entonces, pasar a la siguiente fase con tres victorias. Después, confiamos en que podemos llegar a los cuartos de final, pero nuestra idea es ir partido a partido y no pensar tanto en lo que puede venir. Tampoco queremos estar pendientes de los otros seleccionados de América, contra los que nos jugamos la clasificación a los Juegos Olímpicos. Ese objetivo es algo que pesa y no podemos engañarnos y decir que no nos interesa lo que pase con los demás. De hecho, yo trato de que no me afecten los resultados de esos equipos, pero los sigo. Tenemos que estar pendientes de nuestro trabajo, pero sabemos que si avanzamos y los demás no, nos vamos a clasificar. Siempre está esa expectativa por lo que va pasando. De todos modos, lo que nos transmite Sergio es que los rivales deben preocuparse por nosotros. Tenemos muy buenas virtudes, hace mucho que jugamos juntos y, entonces, no le tenemos miedo a nadie. Que venga el que venga y nosotros haremos todo por ganar.

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