Inicio Bariloche y la Región Caso Cárdenas-Carrasco: cada detalle de los testimonios de los familiares

Caso Cárdenas-Carrasco: cada detalle de los testimonios de los familiares

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Nada volvió a ser igual para Carmen Curaqueo y Karina Riquelme a partir del jueves 17 de junio de 2010. En pocos minutos les arrebataron una parte de sus vidas. Carmen perdió a su hijo Nicolás “Nino” Carrasco y Karina a su esposo, Sergio Cárdenas. Los dos murieron por las graves heridas que les causaron los perdigones de plomo que recibieron durante una feroz represión policial.

Ayer las dos mujeres declararon frente al tribunal, integrado por los jueces Marcelo Barrutia, Juan Lagomarsino y Emilio Riat. Fue la audiencia más intensa desde que comenzó el juicio el lunes. Carmen y Karina recordaron aquellos minutos dramáticos, que dejaron una herida que, más de 8 años después, sigue abierta.

“Hasta el día de hoy no entiendo ¿Qué pasó con mi hijo?”, sostuvo Carmen. Contó que Nino recibió cuatro perdigones de plomo, que le dañaron la arteria aorta, un riñón, el estómago y uno atravesó una pierna del chico. Dos fueron letales.

¿Cómo repercutió el asesinato de Nino en la familia?, preguntó el fiscal Martín Lozada. “Nos sentimos incompletos. Estamos rotos. Es como que no estamos vivos”, explicó, afligida, Carmen.

“Queremos justicia, si se puede decir, pero tardaron ocho años para buscar un responsable cuando estaba todo a la vista. Había videos, fotos”, advirtió. “No entiendo ¿cómo tardaron ocho años?”, remató. Lozada y el fiscal Eduardo Fernández no hicieron ningún comentario.

Rememoró que la agresión contra la Policía era por la muerte de Diego Bonefoi, que había ocurrido esa madrugada del 17 de junio de 2010. Dijo que los manifestantes arrojaban piedras y los policías portaban las armas.

Antes de terminar su declaración, Carmen se dirigió al presidente del tribunal. “¿Le puedo decir algo a los señores acusados?”, preguntó. “No correspondería”, le indicó Barrutia. “¡Es una madre, a una madre no se le niega!”, gritó, molesto, Sergio Maldonado, hermano de Santiago, sentado entre el público.

Curaqueo se paró frente a los ocho acusados. “¡Esto es lo que me dejaron de Nino, manga de hijos de puta!”, y les señaló una foto de su hijo, que tenía en el pecho. Fue un grito que tenía desde hace más de 8 años ahogado en las entrañas. Luego, lloró amargamente, abrazada con familiares.

Algunos de los imputados tragaron saliva. Otros permanecieron en silencio. No hay ningún acusado como presunto autor del homicidio de Carrasco. La investigación no estableció quién o quiénes efectuaron los tiros que mataron al chico de 16 años.

La acusación fiscal contra el exsecretario de Seguridad y Justicia de la provincia, Víctor Cufré, el exjefe de la Policía de Río Negro, Jorge Villanova, el extitular de la Unidad Regional Tercera, Argentino Hermosa, el exsegundo jefe de esa unidad, Fidel Veroíza y el exjefe de la Comisaría 28, Jorge Carrizo, es por haber actuado el 17 de junio de 2010 de manera negligente, sin cumplir la ley orgánica de la Policía ni los protocolos. Ese accionar, para la fiscalía y las querellas, causó las muertes de Cárdenas y Carrasco y trece heridos. Por eso, están imputados por el delito de homicidio culposo y lesiones graves y leves culposas.

En cambio, los policías Víctor Darío Pil, Marcos Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo están acusados por el delito de homicidio en riña de Cárdenas.

Karina recordó que su esposo fue herido en cercanías del domicilio de su hermana, en la calle Sobral casi Elordi. Cárdenas había acompañado a Karina a buscar a su hermana y su beba, porque la Policía lanzaba gases lacrimógenos.

Cárdenas se había quedado en la calle. Quería ver qué pasaba. Cinco minutos después, le avisaron que lo habían herido y lo habían llevado al hospital. Karina relató que pensó que su esposo había recibido un piedrazo. Dijo que cuando llegó a la guardia había un caos. Entraban heridos y comenzó a ver sangre. El corazón de Karina comenzó a latir con más intensidad. No sabía que había pasado con su pareja.

“Hasta que salieron unos médicos, como en una película, y me explicaron que no habían podido hacer nada, que Sergio había llegado sin vida”, recordó. “No podía entender nada. Creía que era una piedra. A partir de ese momento empezó mi calvario, porque estos 8 años han sido un calvario”, afirmó. Dijo que se quedó sola, con una nena de un año y otro hijo de 5.

¿Qué esperás de este proceso penal?, preguntó Lozada. “El objetivo es poder decirles a mis hijos, en algún momento, que se hizo justicia por la muerte de su papá”, respondió Riquelme. “Pero si no hay cárcel no hay justicia”, afirmó.

Nada volvió a ser igual para Carmen Curaqueo y Karina Riquelme a partir del jueves 17 de junio de 2010. En pocos minutos les arrebataron una parte de sus vidas. Carmen perdió a su hijo Nicolás “Nino” Carrasco y Karina a su esposo, Sergio Cárdenas. Los dos murieron por las graves heridas que les causaron los perdigones de plomo que recibieron durante una feroz represión policial.

Ayer las dos mujeres declararon frente al tribunal, integrado por los jueces Marcelo Barrutia, Juan Lagomarsino y Emilio Riat. Fue la audiencia más intensa desde que comenzó el juicio el lunes. Carmen y Karina recordaron aquellos minutos dramáticos, que dejaron una herida que, más de 8 años después, sigue abierta.

“Hasta el día de hoy no entiendo ¿Qué pasó con mi hijo?”, sostuvo Carmen. Contó que Nino recibió cuatro perdigones de plomo, que le dañaron la arteria aorta, un riñón, el estómago y uno atravesó una pierna del chico. Dos fueron letales.

¿Cómo repercutió el asesinato de Nino en la familia?, preguntó el fiscal Martín Lozada. “Nos sentimos incompletos. Estamos rotos. Es como que no estamos vivos”, explicó, afligida, Carmen.

“Queremos justicia, si se puede decir, pero tardaron ocho años para buscar un responsable cuando estaba todo a la vista. Había videos, fotos”, advirtió. “No entiendo ¿cómo tardaron ocho años?”, remató. Lozada y el fiscal Eduardo Fernández no hicieron ningún comentario.

Rememoró que la agresión contra la Policía era por la muerte de Diego Bonefoi, que había ocurrido esa madrugada del 17 de junio de 2010. Dijo que los manifestantes arrojaban piedras y los policías portaban las armas.

Antes de terminar su declaración, Carmen se dirigió al presidente del tribunal. “¿Le puedo decir algo a los señores acusados?”, preguntó. “No correspondería”, le indicó Barrutia. “¡Es una madre, a una madre no se le niega!”, gritó, molesto, Sergio Maldonado, hermano de Santiago, sentado entre el público.

Curaqueo se paró frente a los ocho acusados. “¡Esto es lo que me dejaron de Nino, manga de hijos de puta!”, y les señaló una foto de su hijo, que tenía en el pecho. Fue un grito que tenía desde hace más de 8 años ahogado en las entrañas. Luego, lloró amargamente, abrazada con familiares.

Algunos de los imputados tragaron saliva. Otros permanecieron en silencio. No hay ningún acusado como presunto autor del homicidio de Carrasco. La investigación no estableció quién o quiénes efectuaron los tiros que mataron al chico de 16 años.

La acusación fiscal contra el exsecretario de Seguridad y Justicia de la provincia, Víctor Cufré, el exjefe de la Policía de Río Negro, Jorge Villanova, el extitular de la Unidad Regional Tercera, Argentino Hermosa, el exsegundo jefe de esa unidad, Fidel Veroíza y el exjefe de la Comisaría 28, Jorge Carrizo, es por haber actuado el 17 de junio de 2010 de manera negligente, sin cumplir la ley orgánica de la Policía ni los protocolos. Ese accionar, para la fiscalía y las querellas, causó las muertes de Cárdenas y Carrasco y trece heridos. Por eso, están imputados por el delito de homicidio culposo y lesiones graves y leves culposas.

En cambio, los policías Víctor Darío Pil, Marcos Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo están acusados por el delito de homicidio en riña de Cárdenas.

Karina recordó que su esposo fue herido en cercanías del domicilio de su hermana, en la calle Sobral casi Elordi. Cárdenas había acompañado a Karina a buscar a su hermana y su beba, porque la Policía lanzaba gases lacrimógenos.

Cárdenas se había quedado en la calle. Quería ver qué pasaba. Cinco minutos después, le avisaron que lo habían herido y lo habían llevado al hospital. Karina relató que pensó que su esposo había recibido un piedrazo. Dijo que cuando llegó a la guardia había un caos. Entraban heridos y comenzó a ver sangre. El corazón de Karina comenzó a latir con más intensidad. No sabía que había pasado con su pareja.

“Hasta que salieron unos médicos, como en una película, y me explicaron que no habían podido hacer nada, que Sergio había llegado sin vida”, recordó. “No podía entender nada. Creía que era una piedra. A partir de ese momento empezó mi calvario, porque estos 8 años han sido un calvario”, afirmó. Dijo que se quedó sola, con una nena de un año y otro hijo de 5.

¿Qué esperás de este proceso penal?, preguntó Lozada. “El objetivo es poder decirles a mis hijos, en algún momento, que se hizo justicia por la muerte de su papá”, respondió Riquelme. “Pero si no hay cárcel no hay justicia”, afirmó.

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